Nuevamente, Néstor Kirchner parece haber elegido al campo, al interior, como el adversario. La «nominación», aunque parezca sorpresiva, no lo es y, probablemente, tampoco tenga la efectividad de veces anteriores. Si bien la estrategia no es nueva, ya que la administración K la viene utilizando desde que llegó al poder, en 2003, sí llama la atención el vuelo que cobró ahora el tema, cuando la mayoría de los participes estaba al tanto de cada uno de los pasos y acontecimientos. Por ejemplo, se dice que el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, fue «sorprendido» por la «dureza» del discurso del titular de la Rural, Luciano Miguens, aunque habitualmente el texto se envía a Agricultura hasta dos días antes del acto inaugural (de hecho, el protocolo manda que tanto las palabras de la entidad gremial como las del funcionario oficial deben compatibilizarse, y esta vez no fue la excepción). En cuanto al contenido en sí, tampoco puede haber sorprendido a nadie, pues en esa tribuna no se dijo nada demasiado distinto de lo que desde otros sectores, aun desde el mismo campo, empresarios, técnicos y hasta funcionarios provinciales, vienen alertando e insistiendo desde hace mucho tiempo. ¿O acaso llamó la atención que se hable de la crisis energética, cuando en el interior se sabe demasiado bien que la mayoría de las industrias está trabajando entre 30% y 40% por debajo de sus posibilidades por falta de energía? ¿A alguien que viaja por las provincias le sorprende que en las estaciones de servicio falte gasoil o que se pague entre 13 y 15 centavos más por litro? ¿Se puede seriamente decir que hay «ofensa» por señalar que «la inflación se debe controlar en lugar de esconder»?
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
No parece lógico cuando importantes especialistas, y hasta los técnicos del INDEC hablan de «manipulación devastadora» o de incongruencia de los índices. Lo mismo sucede con el incremento del gasto público. Ciertamente, la aseveración de Miguens no fue novedosa, y que el titular de una entidad del campo reclame por la eliminación de las retenciones tampoco parece que pueda «sorprender» absolutamente a nadie, más aún, cuando fue hecha hasta con «moderación», según algunos. ¿Qué pasó entonces?
La realidad es que si se analiza con cuidado parecería que todo respondió a una especie de armado, que resultó efectivo al milímetro y sólo sorprendió al público y a los funcionarios de segundo y tercer nivel que, lógicamente estaban fuera de la cosa. Tanto es así que ya a última hora del jueves el presidente Kirchner le había hecho saber a su vice, Daniel Scioli, su prohibición de asistir a la Rural el sábado. Algo similar ocurrió con el ministro de Economía, Miguel Peirano, quien también estaba en la lista de los asistentes. Y hasta el propio De Urquiza tenía el viernes su discurso en el bolsillo, aunque cuando llegó el sábado a la Rural ya tenía la orden de «no hablar y no inaugurar la muestra». Aun así, cuando subieron al palco oficial, se comprometió con los dueños de casa en quedarse hasta el final y luego almorzar. Esa fue la única sorpresa.
El llamado a poco de terminar Miguens sus palabras, indicándole que se «retire inmediatamente». Y así lo hizo, casi por el techo, por la parte alta de atrás del palco, no por el frente. Tras De Urquiza, Carlos Cheppi del INTA, y Carlos Milisevic, el jefe de Gabinete. Aunque provocado,ahora el deterioro en la relación es evidente, en especial, porque el propio Kirchner debilitó casi mortalmente a su hombre del sector, De Urquiza. Sin embargo, difícilmente el gobierno logre con esto la adhesión que cosechó en otras oportunidades, como cuando mandó a la ex ministra Felisa Miceli a criticar al «campo» por el paro, o más atrás cuando ante los reclamos del sector desde la Presidencia, redoblaron la dureza de las medidas, por ejemplo, con la carne.
Ahora, no parece que la población esté dispuesta a creer a pie juntillas lo que les mandan a decir a los funcionarios; la realidad cotidiana ya comenzó a hacer mella en la credibilidad pública y, como si fuera poco, los desplantes y hasta exabruptos oficiales ya se sabe que no sirven para que mejore la oferta de una serie de alimentos (trigo, leche, etc.) que vienen complicando al gobierno, aunque insiste en hacer lo opuesto a lo que se debe para solucionarlo.
Dejá tu comentario