25 de abril 2007 - 00:00

Cristina y su plan impositivo secreto

• Se habla -todo un clásico- de imponerle tributos al sector financiero. • También estudian, con De Vido, proyecto que acercó el empresario Carlos Pedro Blaquier, basado en la teoría de un solo impuesto. • ¿Les bajarán el impuesto a los que no tienen tarjeta de crédito?

Alberto Fernández dijo que nada sabía. Tampoco hablóFelisa Miceli (sabe menos, claro, que el jefe de Gabinete). Y, si bien Néstor Kirchner ha dicho «no me acerquen nada de una reforma impositiva antes de las elecciones porque no quiero que se afecte la recaudación», lo cierto es que el tema tributario -al margen de los anuncios que Cristina de Kirchner decidió realizar en México hace 48 horas- domina al gobierno hace tiempo. En verdad, más que reforma, imaginan cambios en los impuestos, subas y bajas, un nuevo guiso para satisfacer necesidades presupuestarias. Si bien este año ya resulta amenazante el agujero fiscal, el año próximo se tornará angustiante: por ejemplo, nadie sabe de dónde saldrán los recursos para compensar los $ 6.500 millones que cuesta el millón de jubilados que este año se incorporó a la nómina, ese capricho demagógico y electoral para asistir a abuelas, gente que nunca trabajó u otros que trabajaron una insuficiente cantidad de años (esa erogación, en este ejercicio y por única vez, se saldará con los trasvasamientos del sistema jubilatorio privado al público).

  • Proyecto

  • Papeles más, papeles menos, se sabe que hay un proyecto de imposiciones para el sector financiero, con la excusa de que es una de las pocas actividades en el mundo que carece de tributos. Una vieja historia. También, en relación con la baja del IVA, con algún sentido se habla de que hoy sólo pagan 21% los más pobres, los que no tienen tarjeta (ya que por las de crédito se descuenta 3% y 5% por las de débito), con lo cual la política de la AFIP es poco distributiva, antisocial. Algunos sospechan que si, finalmente, se afectaran las operaciones financieras, tal vez a cambio se podaría un mínimo de lo que hoy se le aplica a los cheques. Conjeturas que bien puede hacer cualquier ciudadano, Alberto Fernández o Felisa Miceli, ignorantes proclamados de la posible reforma.

    No ocurre lo mismo con Julio De Vido: él ha considerado el tema de las modificacionesimpositivas, hasta se interesó en un trabajo que le acercó el empresario Carlos Pedro Blaquier, al parecer realizado por un especialista inglés y adaptado por Federico Sturzenegger (con el aval de la poco reputada Academia Argentina de la Empresa). La base de ese paper es la introducción de un impuesto único a todas las actividades, simplificando el sistema y suprimiendo otro tipo de tributos. Un cambio radical, sin duda, que no entusiasma a otros economistas. Aunque, claro, no debe descartarse esta iniciativa por la vinculación de De Vido con Blaquier y de éste con la señora del Presidente: ha sido ella, en el Congreso, una de las mayores protectoras del azúcar en el Congreso (el commodity que más le sienta a Blaquier) cuando esa dulce planta nunca se cosechó en Santa Cruz. Defensa legislativa que casi colocó en trance bélico la relación con Brasil. Tampoco le faltan vínculos al empresario en la Casa de Gobierno: llega cómodo a Juan Carlos Mazzón, un asesor clave del Presidente, a quien éste confía el ordenamiento del aparato electoral oficialista en el interior del país. Habrá que ver por el lado impositivo con qué amenaza salir la señora Cristina.

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