Cuarentena: ayuda estatal es ya 7,7 puntos del PBI

Economía

Funcionarios del Ministerio de Desarrollo Productivo reconocen en privado que al inicio de la crisis generada por el coronavirus hubo un serio riesgo de quiebra masiva de empresas debido al retraso en la implementación de subsidios y a las demoras de los bancos en canalizar financiamiento. Fue cuando dieron un golpe de timón y lanzaron el contundente plan de ayuda ahora en vigencia. De acuerdo con un informe de la Universidad de Avellaneda, ese paquete equivale a 7,7 puntos del Producto Bruto Interno (PBI), lo que en números concretos serán $2,3 billones. De ellos, 5,6 puntos corresponden a ayuda nueva, y el resto se compone de los pagos mensuales habituales de salarios y beneficios a cargo del Estado. Se estima que así unas 22 millones de personas recibe actualmente algún ingreso monetario desde el sector público.

“A pesar de estar en default virtual y sumergido en una crisis económica desde hace dos años, el esfuerzo monetario de la administración actual es considerable”, señala el informe de la Undav. El reporte de la casa de estudios detalla que entre abril, mayo y junio el Gobierno planea erogar en concepto de Políticas de Emergencia, $1.054.332 millones, equivalente al 3,5 puntos del PBI; por inyección de facilidades financieras otros $640.014 millones, el 2,1 puntos del PBI. A ello se le contabilizan políticas de ingresos mensuales corrientes por otros $635.256 millones, otros 2,1 puntos del Producto.

Al respecto, el coordinador del informe, el economista Santiago Fraschina, estimó que hasta el 7 de mayo último el Gobierno lleva financiados $730.000 millones de ese plan. El Banco Central es la principal fuente, en su mayoría con transferencias de utilidades, y en menor medida por lo que se denominan Adelantos Transitorios al Tesoro.

Fraschina señaló que “cuando en la jerga se habla de imprimir para financiar al Tesoro, de lo que se habla es de mecanismos contables mediante los cuales el BCRA transfiere pesos para cubrir un desequilibrio de carácter presupuestario”.

“Los números estos son elevados lógicamente por lo que es la magnitud del programa. No todo llegó a la calle, porque mucho está todavía depositado en la cuenta del Tesoro en el Banco Central. Por eso no hay una inundación de pesos ni mucho menos”, explicó el economista. En tal sentido, sostuvo que según destaca el Banco Central en el último Informe de Política Monetaria (IPOM) se van a arbitrar mecanismos para “secar” la plaza en la medida que se vaya liberando la economía. Fraschina consideró además que como dice el informe de la entidad conducida por Miguel Pesce, una parte de esa masa de dinero va a tener “una convalidación con un aumento de la demanda de pesos para que esto no presione tan fuerte sobre la inflación”.

Una de las medidas troncales para las familias es el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), una ayuda monetaria para los meses de abril y mayo de $10 mil mensual destinada a trabajadores informales, monotributistas sociales y de las categorías A y B que llega actualmente a casi 8 millones de personas. También se reforzaron las ayudas a los jubilados de menores ingresos con nuevos bonos extraordinarios de $3 mil y para las beneficiarias de asignaciones por hijo y por embaraza (AUH y AUE), un bono equivalente al 100% de la asignación correspondiente. Se hizo un diferimiento de cuotas de abril y mayo de los créditos de ANSES. Por otra parte, se pagarán bonos mensuales de $5 mil en cuatro meses a los trabajadores de salud y por el lado del gasto en auxilio social, se incrementaron las partidas de planes sociales, alimentos a comedores y un plus extra en la Tarjeta Alimentar. Por el lado de las políticas dirigidas a las empresas, se lanzó el préstamo a tasas de 24% para pagar salarios a través de los canales bancarios y se decidió ir a un esquema de traspaso directo las pymes, a través del Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), y se lanzaron créditos a tasa 0 para monotributistas y cuentapropistas.

Junto con ello, el Gobierno planea ir reactivando la obra pública, ya sea por la construcción de hospitales para atender en la emergencia sanitaria, como para pequeñas obras.

En comparación, el paquete de ayuda de Argentina se ubica por encima del de México, que gasta apenas el 1,1% del PBI, o el de la India con el 0,7%, pero muy lejos del 34% de Alemania o del 33,6% de Italia. En Mercosur, Brasil destina recursos por el 7,1%.

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