La conformación de la nueva cuenta de ajuste o anticíclica (escrow account) desata discusiones respecto de cuál será el origen de los fondos que la engrosarán. En principio todo indica que se tratará del abundante excedente que surja de la recaudación, mientras que resultaría más complejo -requeriría sanción de leyes- echar mano a recursos de los fondos fiduciarios o de organismos autárquicos (como AFIP, ANSeS o PAMI).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Al anunciar la puesta en marcha de esta cuenta indisponible o de ajuste, Roberto Lavagna dijo que los fondos provendrán de «la totalidad del ingreso adicional que pudiera producirse en este período», que en principio va de noviembre de 2005 a abril de 2006, aunque con probabilidad de extenderse más allá de estos seis meses iniciales. Lo contrario sería conformar un instrumento anticíclico con recursos menguados, lo cual difícilmente permitiría cumplir con su objetivo. Según las estimaciones que realizan analistas privados, esta cuenta de ajuste podría llegar hasta a $ 10.000 millones si se envían recursos excedentes por un año. El tema en análisis es cómo podrá disponerse de los mismos y quiénes podrán aportar para tal objetivo.
Estas son las alternativas centrales que tiene el gobierno:
• Recaudación que tiene como destino la Tesorería: alrededor de 31% de lo que se recauda mensualmente va directamente a las provincias,lo cual no puede ser apropiado por la administración central. De esta manera, habría que trabajar sobre el resto. El planteo es que la recaudación que esté por encima de lo que figura en el presupuesto irá directamente a la cuenta de ajuste. Para que ello sea posible, obviamente, el gasto debe mantenerse sin variaciones, con el objetivo de separar e inmovilizar el excedente. Según algunas estimaciones de consultoras privadas, el año próximo ese excedente no debería bajar de los $ 5.000 millones.
• Organismos descentralizados: manejarán un total de $ 6.759 millones el año próximo y serían de fácil acceso para el gobierno en caso de registrar excedentes de recursos. La lista incluye desde los distintos organismos de control de privatizadas y las superintendencias ( Seguros, Salud, Riesgos del Trabajo, etc.) hasta la Biblioteca Nacional. Son 56 en total.
• Organismos autárquicos: en todos los casos advirtieron ante consultas de este diario que «bajo ningún punto de vista» los recursos excedentes que tienen en la actualidad y los que generen en el futuro pueden destinarse a dicha cuenta de ajuste. Claro, resisten pero una modificación de ley o simple decreto de necesidad y urgencia les puede cortar la comodidad y holgorio con que hoy se desenvuelven. La AFIP, por ejemplo, se nutre de 1,9% de la recaudación anual para hacer frente a sus gastos y pagos de incentivos a inspectores. Hace dos semanas compró Letras de Tesorería por $ 400 millones, pero se trata de una aplicación financiera de corto plazo (90 días). «Nuestro superávit ya está asignado para la compra futura de edificios en todo el país y a otras cuestiones», aseguró el titular del organismo, Alberto Abad, defendiendo su sector. Con la ANSeS sucede lo propio. Autoconformó ya un fondo anticíclico propio por u$s 1.410 millones, pero para utilización propia: «Se trata de dinero para cubrir el pago de jubilaciones en caso de que haya problemas para girar los fondos, por ejemplo, a causa de paros en otras reparticiones». Una cuenta de ajuste le puede proveer eso y, a su vez, tener el dinero sin tentación de repartirlo engordando la demanda e incentivando la inflación. Respecto del superávit adicional que puedan obtener en 2005, su titular, Sergio Massa, se defiende y dice que «según las distintas leyes de la seguridad social deben tener aplicación dentro del sistema. No pueden ser apropiados por la administración nacional».
• Fondos fiduciarios. De acuerdo con el detalle del proyecto de Presupuesto 2006, son un total de 16 y manejan recursos por $ 4.000 millones. No está permitido por ahora que tengan otro destino y sólo se los autoriza a invertir los excedentes en colocaciones de corto plazo. Aún no está claro si el gobierno, a través del jefe de Gabinete, puede disponer otro destino para los recursos adicionales que obtengan por encima de lo presupuestado.
La cuenta de ajuste surge tras el empinamiento de la inflación y el desborde en el gasto público que tuvo el gobierno por los comicios del 23 de octubre pasado. Por eso es que Lavagna en el proyecto del presupuesto para el año próximo disponía -tal como viene ocurriendo desde hace cinco años- la suspensión de la conformación del Fondo Anticíclico, según lo determina el artículo 27. Este fondo debía conformarse con el equivalente a 1,5% de la recaudación anual. Así figura en la originaria Ley de Responsabilidad Fiscal (N° 25.152), aprobada en setiembre de 1999, a instancias del entonces senador José Manuel de la Sota. Pero nunca se cumplió con dicha disposición, en parte por culpa de los recurrentes déficit presupuestarios que tuvo el país hasta 2002, que impedía «distraer» recursos con un destino distinto que el gasto corriente.
Lavagna por su cuenta en 2004 conformó una cuenta de ajuste similar a la que se implementará ahora. En aquel momento fue tímido por las necesidades políticas del gobierno que ahora no están. Los u$s 1.200 millones ahorrados se utilizaron este año para realizar el pago inicial a quienes aceptaron el canje de deuda, que cobraron los intereses atrasados de los nuevos bonos que se acumularon desde 2003.
Dejá tu comentario