23 de abril 2001 - 00:00

Cumbre: Bush prometió libre comercio con Chile este año

Cumbre: Bush prometió libre comercio con Chile este año
Québec (especial y agencias internacionales) - George W. Bush, presidente de Estados Unidos, reiteró ayer que se propone obtener antes de fin de año la autorización para negociar acuerdos comerciales y al mismo tiempo finalizar un acuerdo de libre comercio con Chile.

«Estoy comprometido a obtener del Congreso la autorización para promoción del comercio (TPA, o Trade Promotion Agreement) antes de fin de año, porque estoy convencido de que el comercio abierto es beneficioso para el pueblo de Estados Unidos»
, dijo Bush en conferencia de prensa al finalizar en Québec la III Cumbre de las Américas.

También dijo que «nos comprometimos con el presidente de Chile a completar dentro de ese mismo lapso un acuerdo de libre comercio entre nuestros dos países»; lo acompañaba su colega chileno, Ricardo Lagos.

En tanto, en medio de protestas de grupos que se oponen a la globalización, los líderes políticos de los países de América cerraron ayer la cumbre celebrada en esta ciudad con la firma de un plan para crear la mayor zona de libre comercio del mundo, refirmando la fecha prevista originalmente, es decir el año 2005.

Exclusión

Asimismo, los mandatarios reunidos en esta ciudad canadiense prácticamente «clausuraron» el futuro club a las dictaduras continentales (presentes y las que pudieren surgir en el porvenir), refirmando que el área de libre comercio sólo aceptará países democráticos en su seno. De hecho, el único gobierno de la región excluido de la cumbre fue la dictadura marxista de Cuba.

También acordaron que la próxima cumbre de mandatarios continentales será celebrada en la Argentina, donde -según el presidente Fernando de la Rúa- «no será necesario levantar vallas» para proteger a los concurrentes de quienes pudieren protestar por su presencia en el país. De la Rúa agregó que «la cláusula democrática incorporada se dirige a consolidar la estabilidad de los gobiernos que surjan de la voluntad popular, en el convencimiento que la democracia es donde se realiza en plenitud la persona humana».

Cuando concluyan las negociaciones -en enero de ese año, según lo previsto-, la proyectada
Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) irá desde el Estado de Alaska hasta la provincia de Tierra del Fuego, en la Argentina, con lo que incluirá bajo su paraguas a 800 millones de personas, lo que representa cerca de 15% de la población mundial y alrededor de u$s 3.000 millones en comercio regional.

Las conversaciones de los gobernantes, sin embargo, no transcurrieron sin sobresaltos: decenas de miles de manifestantes izquierdistas se enfrentaron con la policía local desde el viernes hasta ayer mismo; las fuerzas del orden se vieron obligadas a utilizar gases lacrimógenos, camiones hidrantes y balas de goma para dispersarlos y evitar que ingresaran en el sector de seguridad delimitado a unas cuatro millas (seis kilómetros) de distancia del lugar donde se celebró la cumbre.

Complot

Estos grupos extremistas sostienen que la futura unión comercial continental no es más que un complot de las «corporaciones multinacionales» para obtener mano de obra barata en los países en vías de desarrollo, y para apoderarse de sus recursos naturales.

«La próxima cumbre en la Argentina no precisará vallas para detener a los que vengan a protestar, sino espacios para quienes vengan a aplaudir cuando se está trabajando para el beneficio y el progreso de los pobres»
, se esperanzó De la Rúa en relación con la reunión que se celebrará el año próximo en Buenos Aires.

En una conferencia de prensa ofrecida al finalizar la III Cumbre de las Américas, el presidente de Estados Unidos,
George W. Bush, subrayó que con el ALCA se reducirían los aranceles y otras barreras comerciales, lo que haría de la región una fuerza económica más sólida. «Tenemos que tomar una decisión: podemos unir nuestras fuerzas en un mercado común, para quedar en condiciones de competir a largo plazo con el Lejano Oriente y Europa, o podemos continuar por nuestra propia cuenta. Considero que esta alternativa no es la correcta», dijo el primer mandatario estadounidense.

Asimismo, la cláusula democrática, copiada de una similar del
Mercosur que se utilizó con éxito para frenar dos intentos de golpe en Paraguay, es considerada polémica, debido a sus alcances y a las dudas que provoca su posible aplicación.

La declaración contempla un proceso de consultas entre los presidentes en el caso de una interrupción de la democracia en una de las naciones con el fin de decidir si se la suspende del
«proceso de Cumbres de las Américas».

Pero los presidentes divergían en cuanto a si también se suspendería la participación en el ALCA, mientras que el primer ministro de Canadá,
Jean Chreétien, sostenía que la medida incluye las operaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), principal fuente de créditos multilaterales de América latina.

Visión común

«Es una medida concreta y específica para entender que tiene que haber una visión común democrática para poder forjar el futuro», dijo el presidente chileno, Ricardo Lagos. Por su parte Vicente Fox, presidente de México, afirmó: «Entramos al siglo XXI con el pie derecho. Estamos reconociendo errores que quizá cometimos en el siglo XX».

Su colega colombiano,
Andrés Pastrana, hizo un llamado a la guerrilla -a quienes denominó «grupos insurrectos al margen de la ley»- para que respeten los derechos humanos y dejen afuera del conflicto a la población civil.

La única voz discordante entre los 34 mandatarios reunidos aquí fue la del presidente venezolano,
Hugo Chávez, quien en su discurso cuestionó la fecha para la puesta en marcha del ALCA (fines de 2005); el ex militar alegó que Venezuela podría necesitar más de los doce meses preestablecidos para instrumentar un posible referendo sobre el pacto entre la población de ese país.

Dudas

Más allá de las intenciones del presidente de Estados Unidos de llegar a 2005 con el ALCA en marcha, se duda de que llegue a conseguir el apoyo legislativo suficiente para que le aprueben la antiguamente llamada «vía rápida» («fast track»), autoridad que otorga el Congreso al Poder Ejecutivo para negociar acuerdos de este tipo. En el Congreso de Estados Unidos, varias voces se alzaron estos últimos días para refirmar que Bush no cuenta con los votos necesarios y que tampoco los logrará en la medida en que no modifique sus conocidas posiciones contra la defensa del medio ambiente.

Estos problemas que enfrenta internamente Bush han hecho que Brasil y otros socios comerciales latinoamericanos se mostraran escépticos acerca de que la Casa Blanca pueda cumplir con los compromisos adquiridos en torno del ALCA.


La ley que requiere Bush implica que el Congreso renuncie a su derecho de enmendar en parte los acuerdos comerciales negociados por el Poder Ejecutivo y acepte, en su lugar, votar sólo si aprueba o no la totalidad del pacto propuesto.

Sin esa autoridad, cualquier acuerdo del Ejecutivo podría ser modificado parcialmente por el Congreso, lo que hace que los demás países se vuelvan renuentes a seguir adelante con las negociaciones.

Dejá tu comentario

Te puede interesar