26 de octubre 2005 - 00:00

Cumbre: confirman temas que complican documento

El gobierno argentino confirmó ayer, tal como adelantó el lunes este diario, que las mayores diferencias para cerrar el documento final de la IV Cumbre de las Américas -que se celebrará entre el 4 y el 5 de noviembre en Mar del Plata- radican en los subsidios agrícolas y el ALCA. La información oficial la dio ayer el coordinador argentino, Leonardo Franco, quien aseguró que estos dos capítulos «son los puntos en los cuales encontramos mayor dificultad para redactar lo que será la Declaración de Mar del Plata».

Según el funcionario, la negativa de los miembros del Mercosur, más Venezuela y México, de aceptar una mención al ALCA si los Estados Unidos no aprueban agregar una condena a los subsidios a los productores primarios de ese país (Canadá estaría en la misma posición) es la traba que impide continuar con las negociaciones entre los técnicos que trabajan en la redacción del documento final.

«Hay consenso, en cambio, en asuntos como la creación de empleo para combatir la pobreza y garantizar la gobernabilidad, el lema de la IV Cumbre que ha sido adoptado por las naciones hemisféricas, incluidos los Estados Unidos», dijo Franco sobre la marcha de las discusiones.

Las mayores demandas contra las potencias que sostienen los precios de los productores del campo apuntan contra los Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y Japón. Las potencias industriales y otras naciones desarrolladas destinan globalmente cada año unos u$s 300.000 millones para subsidiar productos respecto de los cuales países pobres y más endeudados son altamente competitivos.

• Políticas activas

El coordinador Franco, que es subsecretario de Política Latinoamericana de la Cancillería, dijo que la Argentina admite que «el crecimiento económico y el estímulo a las empresas ayudan a combatir la desocupación». «Pero decimos que con el crecimiento solamente no alcanza y que también hacen falta políticas activas del Estado para promover el trabajo», agregó. Las cumbres americanas nacieron en los años '90 como una iniciativa estadounidense para impulsar el ALCA, pero el emprendimiento empezó a perder impulso hasta quedar congelado por las diferencias en cuanto a lo que se entiende como libre comercio.

Los Estados Unidos piden que se abran los mercados a los capitales financieros y los sectores de servicios, pero las naciones empobrecidas le reclaman a Washington que como contrapartida permita el acceso a sus productos. Los coordinadores de las 34 naciones del hemisferio se reunirán por última vez antes de la cumbre el viernes próximo en el Palacio San Martín, una aristocrática sede diplomática destinada a los actos protocolares.

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