Bruselas (AFP) - La Unión Europea espera convencer a Estados Unidos en la cumbre bilateral que celebrarán este miércoles en Viena para que flexibilice su posición en la negociación de la Organización Mundial de Comercio (OMC), y evitar un nuevo retraso que comprometa la conclusión de la Ronda de Doha.
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«La cumbre es una excelente ocasión para discutir en detalle la Agenda del Desarrollo de Doha», reconoció el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, al referirse al nombre oficial de estas negociaciones lanzadas en noviembre de 2001 por la OMC en la capital qatarí.
«Siempre me he alegrado del compromiso del presidente (estadounidense George W.) Bush en favor de una ronda ambiciosa», agregó Mandelson, que acompañará al presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, a Viena.
El 15 de junio, Bush aseguróque Estados Unidos está dispuesto a asumir « decisiones duras» con los europeos y los grandes países emergentes del G-20.
Pero los europeos no dudan de que en este momento la pelota está en el campo de los estadounidenses, sobre todo en lo que a agricultura se refiere.
«El problema con la posición de Estados Unidos es que ofrece pagar demasiado poco por lo que espera recibir a cambio y tiene que cambiar para que se pueda desbloquear el acuerdo», declaró Mandelson.
Postura
La posición estadounidensees reducir drásticamente sus aranceles agrícolas pero mantener un nivel elevado de ayudas internas a sus agricultores, lo que tanto para el G-20 como para la UE es inaceptable.
Para avanzar, «las economías emergentes tienen que presentar ofertas realistas y eficaces para reducir sus aranceles a los productos industriales», resume el principal negociador europeo.
«Pero esperaremos este momento cuando Estados Unidos y la Unión Europea hayan hecho ofertas apropiadas en agricultura», explicó.
Mandelson recordó que la UE, que se ha comprometido a suprimir las subvenciones a la exportación de los productos agrícolas para 2013, está dispuesta a hacer concesiones en materia de acceso a su propio mercado, aunque para ello debe haber contrapartidas. Sobre la reducción de aranceles agrícolas así como sobre el número y la elección de productos sensibles que se verían parcialmente exentos, la UE estaría dispuesta a acercarse a las cifras que exige el G-20, según fuentes europeas. A condición, evidentemente, de que se registren avances reales en los aranceles industriales y servicios.