12 de abril 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

¿Cuál debe ser la posición del inversor bursátil ante lo que se presenta? Primero, siempre, la de tratar de unir cabos sueltos. Para llegar a cierta conclusión que sirva hacia adelante, en función de prever qué tendencia pueden seguir los papeles. Sobre esto, creemos, no hay ninguna discusión. El pasado y el presente no sirven a efectos del mercado de riesgo, hay que indagar y deducir por obligación. ¿Qué nos deja el vértigo de Cavallo en estos días respecto de lo anterior? Y aquí, seguramente, habrá para polemizar y dividir en dos, tres bandos, los que lleguen a distintos puertos. ¿Cuál resulta el peor de los escenarios posibles? Podría ser, que al fin del juego, se caiga en la cuenta que era mejor lo de López Murphy que lo de Cavallo. Uno, pretendiendo con toda crudeza que los gusanos volvieran a meterse en la lata (se sabe que es fácil sacarlos, casi imposible meterlos). El otro, pretendiendo que la lata se dilate para que esos gusanos dispersos puedan volver a entrar, casi voluntariamente. Uno, armando un escándalo por querer mocharle $ 800 millones al presupuesto de Educación. El otro, lanzando un impuesto que le come más de $ 3.000 millones a los bolsillos privados. Si hacemos un batido y mezclamos las propuestas nos salía mucho más barato que López Murphy hubiera propuesto ese impuesto al cheque, para recaudar $ 800 millones, evitando el incendio que se armó.

Cavallo recibió un sugestivo apoyo político de toda una serie de gobernadores, con el de Buenos Aires a la cabeza. En estos días se sabe de un acuerdo de «salvataje» para las cuentas provinciales, procurando endeudamiento externo con aval de la Nación. Peligroso. Y tan cantado el motivo del apoyo, como el temblor que puede surgir en quien piense qué bomba de tiempo se está gestando, con esos desfases provinciales que Cavallo cubre.

Como si fuéramos un «inversor X», no nos ahorramos la conclusión ante el panorama. La jugada a fondo de Cavallo es al todo o nada. Si no consigue que esto torne a reactivación en cierto plazo perentorio: nos va a dejar con cuentas mucho más desairadas (hasta tomó reservas del Central, por vez primera) una lata todavía más chica y más gusanos sueltos carcomiento todo. Y su velocidad y atropello está generando por todas partes que se lo elogie, pero que se lo deje en la observación antes de darle crédito. Son exigentes las dudas en todos los foros, por saber cómo sigue una película que Cavallo inició con grandes efectos especiales, pero que lleva un ritmo muy complicado de sostener. No todo le está saliendo como lo imaginó, el escenario real va mucho más lento que la febril imaginación del ministro. Por ahora, además, salió mucho más costoso a los bolsillos de la sociedad Cavallo que Murphy.Y promete serlo todavía más, por el asunto de darle cobertura a todos, ante compromisos asumidos por su respaldo. Extrema cautela sería el mensaje.

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