13 de abril 2001 - 00:00

Cupones bursátiles

¿Para qué se armó un segundo índice Merval? Respuesta: para que se pueda separar lo que representa al «riesgo argentino», quitando sociedades con sede exterior y que inciden sobre el Merval clásico. Muy bien, ahora depende de quienes reciben la doble información -inversores, analistas, administradores de carteras, periodistas-otorgarle la importancia debida y la doble conclusión acerca de una misma rueda. Pero, a esto se le sigue oponiendo -y en esto sí hacemos campaña-el absurdo de sumar todo en un solo volumen, más el otro de sumar todo para sacar las diferencias de alzas y bajas.

Un ejemplo fresco, imitando a un medio de información -local o para el exterior-que haya efectuado el siguiente resumen de la rueda del miércoles pasado: «La Bolsa de Buenos Aires operó con $ 27 millones de efectivo en acciones, anotando «30» alzas y «24» papeles a la baja. El índice Merval tuvo una caída de 1,5%», dos de los tres datos, clave, son totalmente objetables y fabricantes de erróneas conclusiones para quienes desean poseer una imagen clara de una rueda local.

Porque en el volumen se suma lo de acciones ordinarias locales, con certificados de empresas extranjeras y que -de ninguna manera-pueden ser sinónimos de especies iguales. La realidad de ese día es que hubo $ 19 millones para las locales y casi $ 10 millones en CEDEAR.

Y con las alzas y las bajas, sucede lo mismo: porque prácticamente ninguna de las acciones locales líderes estuvo con aumentos, siendo las diferencias nítidamente en contra. ¿Cómo alguien puede entender una rueda con datos esenciales, que son totalmente distorsivos de la realidad? Y aquellos que manejan la vital relación de volumen y precios, seguramente se alarmarían menos de saber que se bajó 1,5% con $ 19 millones y no con $ 27 millones, que da sensación de mucha más presión de salida.

Este absurdo se instauró. Se pudo haber tenido alguna buena intención -supongamos que la de no mostrar tanta pobreza de nuestro mercado local-pero, ante las fallas evidentes y lo peligroso para los análisis, hace al bien común haber dado marcha atrás. Dar los totales por separado, cada cual con su especie, y colaborar en este caso con la creación del segundo índice, para mostrar enteramente lo argentino. Es un asunto más delicado que lo formal, hace a la médula de lo que se llama «transparencia» y definitivamente se tienen que tomar cartas en esto. Toda la estadística basada en estos datos: es absolutamente falsa y carente de valor para ninguna conclusión. Por extensión, extraer diagnóstico y pronóstico con estos datos es llegar a cualquier puerto equivocado.Alguna vez, hace muchos años, luchamos para que se diera el efectivo todos los días -se daban sólo nominales-y se logró.


En esto vamos a seguir insistiendo, como un tábano.


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