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Las primeras serias vacilaciones, con el levantar el feriado bancario, resultan el primer punto en contra para un gabinete y equipo económico que evidencia el alto grado de improvisación, que está latente en las medidas. Tiempos donde no se puede equivocar, ni desviarse un centímetro del blanco, se gastaron en pocas horas (y esa metida de pata) el pequeño crédito acumulado en la población. Todos mirando de reojo, todos midiendo a nuevos funcionarios poco conocidos por el ciudadano en general, de pronto aparece un viceministro de Economía -Jorge Todesca- y explica que el problema en que están los bancos es por haber tenido que responder con 20% de la liquidez fija, que le indican los encajes, a los retiros: y que esto no alcanzó para detener la «corrida». Pero, de inmediato agrega que el dinero no está porque los bancos tomaron depósitos en corto plazo y lo prestaron en largo. Cuando los depositantes vinieron por lo suyo, los beneficiarios de los créditos no tenían obligación de reintegrarlos todavía: en una sola palabra, vulneraron la primera de las reglas de oro de un banquero y que es «prestar en corto y tomar en largo». Lo que seguramente abrevia la utilidad, pero otorga la seguridad necesaria para que el sistema no trepide si aparece una «corrida» sobre el mismo. Informate más
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