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Todo esto viene de uno de los referentes más consultados del sector privado. Y si se lo asocia a declaraciones oficiales, donde nunca coinciden Duhalde con Lenicov, éste con Todesca, y después Capitanich juega también sus pronósticos -discutidos por el resto-estamos en manos de Dios. Siempre y cuando, Dios todavía no haya cerrado la ventanilla por la que mira a la Argentina, harto de oír todo este concierto desafinado.