Difícil de entender, fácil de entender... Las dos posiciones confrontando nuevamente, dentro de un sector bursátil que recibió al nuevo ministro: casi con una lápida y terminante como una semi-corrida. Lo de semi vaya como estado de bálsamo, sin llegar a fondo, porque el resultado más drástico y con casi 9% de caída (en el BURCAP) venía de la mano de las dos españolas, Repsol y Telefónica, que establecieron esas marcas...
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Y por allí puede aparecer un motivo de fuste, aunque no el más tratado por los comentarios previos, de la semana donde hubo feriado de mercado. Esta necesidad de dinero desesperado, llevaba a nuestros iluminados legisladores a recorrer otra vez el espinel, hasta que uno habrá exclamado: ¡Eureka, ya lo tengo!... Vamos a pegarle por las encías, a los que tengan posiciones en acciones y que estén con domicilios de afuera. De este modo, sacando la calculadora, el hombre brillante adujo que por tal vía se puede conseguir unos 800/900 millones más (o cosa por el estilo...). Claro, será por una vez. Pero, que se embrome el que sigue en el gobierno (tal la filosofía imperante en todos los gobiernos que se empeñaron hasta mucho más que sus propios mandatos, con tal de salir del callejón y embromar al que venía después). Acaso, para no perder el hilván, en lugar de estudiar tanta ley que no es imperiosa para la salud de la Nación: bien podrían establecer en el Congreso, que ningún gobierno presente o venidero, pueda endeudarse a más plazo que el de su propio mandato. Y arréglate. Obviamente, habrá que hablar primero de deuda nueva, ya que la refinanciaba necesariamente deberá seguir lanzándose hacia adelante. Pero, sería un comienzo de seriedad, de quitarle la bebida al alcohólico, de esconderle la caja de dinero al jugador. Pero, volvamos al asunto inicial: Lavagna empezó festejando con el dólar y llorando con la Bolsa. Aunque en estos casos -si baja- siempre se dice que el mercado «es muy poco representativo...» (y, si sube, «la Bolsa ha dado un voto de confianza al plan...»). Pero, no pasaría tanto por un dólar que se quedó amodorrado en las bases anteriores (que, como gatito traicionero, se lo ha hecho a todos, para después arañarlos) sino por ese peligro de la creación de nuevas imposiciones, para un sistema que adolece de falta de capital de riesgo y amenaza con extinguirse a cierto plazo. O bien, hubo confluencia de elementos que tiraron por la borda ciertas señales previas, de subas en ADR en Nueva York (cuando aquí estábamos descansando) y que no pudieron inducir a una reapertura de respaldo a la nueva gestión económica. Lo que pasó después no lo sabemos al momento de estos cupones, lo hacemos un lunes por la noche, pero el cierre de abril traía un resultado muy contrario y que pasaba de 10% en ese 29 -día del animal, de los ñoquis, de las bajas- con probabilidad de más lluvias para la clausura. Informate más
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