3 de julio 2002 - 00:00

Cupones Bursátiles

«Hay que tener mucho... pero, muchísimo cuidado» (tal es el consejo siempre presente de nuestro amigo Pirulo). Y días atrás nos llamó sorpresivamente, hacía un rato largo le habíamos perdido el rastro, para hablarnos sobre ciertas volteretas bursátiles que le sugerían «peligro de gol» en unos cuantos casos. «Mire, lo primero que deben recordar los que vayan a tentarse con una empresa es el aspecto no pesificado de su estructura. La semana pasada se sumó otra, no cotizante, la popular Fargo -panificadora-, que pidió la convocatoria después de hacerse impermeable a dos servicios de deuda en dólares y cerca de un tercero.» Y dentro de su lógica tan simple como efectiva, Pirulo nos agregó: «Veo que en la Bolsa hay sociedades que están acollaradas con las deudas en el exterior y se han procurado aire diciendo -olímpicamente-: "No pagamos". El default es muy bonito, es fácil de decir y de hacer, pero resulta como cuando se pisa alquitrán: sacárselo de encima es todo un drama. Siguiendo nuestra costumbre, una vez que empezó uno, los otros creen que están defendidos por ese primer caso. Y se han engarzado default en una larga cadena que deja a buena parte de los empresarios más en manos de acreedores, y sin porvenir, que en tener una evolución favorable.

Por favor, transmitan que es tiempo de analizar caso por caso, sin comprar al tuntún, y a olvidarse del cuentito del "atraso" de las acciones». «Mejor borrarse de los pasivos en dólares y las chances para que todo eso se vuelva a pasar al Estado; son bastante menores que en los '80. La gente ya está demasiado avivada. Salvo que aparezca alguien con mucho poder en el puño derecho (y que se lo aguanten), podría suceder aquello que los 'Empresarios Unidos' están tratando de gestar.» Según Pirulo, lo importante es «tener mucho cuidado...».

El Grupo
Exxel, todo un récord de collar de empresas compradas sin que hubiera un rubro preferido, parece ir en busca de batir otra marca: la de sociedades fallidas. En el caso Fargo, la memoria vuela hacia 1997 y unos u$s 150 millones se pagaban por la panificadora. En la actualidad, aparecería con esa misma cifra, como pasivo y, vaya coincidencia numérica, la suma de una obligación negociable (u$s 120 millones) y de un préstamo adeudado a banco alemán (30 millones más) dan... u$s 150 millones.

Pasado a pesos, nos coloca en unos $ 600 millones adeudados y donde no puede regir ni bono ni decreto. Ya no pasa el tema por harinas y levaduras o por insumos que han saltado hacia arriba, como plazos de cobranza estirados y plazos de proveedores encogidos. El otro típico apalancamiento como para potenciar el poderío o arrastrar a la ruina a cualquiera. Se multiplican los casos argentinos, más todo aquello de lo que todavía no se habla, pero que se irá conociendo a medida que se arrimen vencimientos que habrán de repugnarse en su pago, y declarar el default. Contra esto, un grupo de sanas que hoy valen oro.

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