Nuestra Bolsa está pasando por encima de cualquier circunstancia, tanto le da un «acuerdo» como un «desacuerdo»; no podrá encontrar a gente descalzada: en ambas posibilidades le podrán decir que «estaba descontado». Es la única plaza del mundo, posiblemente, que ha llegado a tal nivel de sintonía fina: apta para «descontar» toda opción que se presente, sea buena, mala, regular, fea, desaliñada... En días donde se seguía con el juego del gato y el ratón, con representantes del Fondo, con un presidente diciendo que de ningún modo iría a autorizar pagos con reservas, para velozmente ocupar la otra vereda, el mercado se acomodó también rápidamente al nuevo estilo incorporado en los organismos de poder. Jugar a dos puntas, decir una cosa y hacer otra. Decir una, decir otra, y hacer una tercera, salida de la manga. Ciertamente que se sabe el grado de adaptabilidad que posee un mercado de riesgo, por la misma elasticidad y dinámica con que se mueve diariamente. Pero llegar a cubrir una franja tan amplia como para que nada la sorprenda es cuestión que pocos recintos han podido realizar. Buenos Aires lo está consiguiendo; mientras todo lo que sucede parece resbalarle, sus ruedas de agachadas temporales son inmediatamente zurcidas y el objetivo siguiente es cumplido. Puesto en una circunstancia extrema como suponer un «default» formal, un fuera de circuito absoluto, acaso también esto habría estado «descontado».
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No habiendo negocio floreciente por ninguna alternativa, la opción accionaria está siendo exprimida con general entusiasmo por un círculo cerrado que no se rompe, en lo que hace a moverse con iguales capitales, y que va supliendo unas con otras, hallando siempre un argumento que dure algún tiempo. Ahora es momento de desgranar los balances de «setiembre» que han entrado masivamente y que resultan una visión bastante amplia. Llegan los terceros trimestres del recorrido a diciembre, más los primeros con cierre junio. Y, de paso, los segundos períodos de esos cierres extraños de marzo. Debería destilar ese análisis de números una mayor selección de papeles. Cuestión sobre la que se puede dudar, porque en esto también se apela a decir que «estaba descontado» . No se sabe por qué, a renglón seguido de algo malo, una plaza debe subir buscando el porvenir que no presentará mucha variante, a juzgar por cómo ha seguido todo en la economía. Lo que llegó ahora es una visión a setiembre, ya estamos con noviembre casi jugado, lo básico no ha sufrido variante de fondo. Sin embargo, es el juego de las expectativas por lo desconocido. En tanto, un par de días antes de esas entradas, una tanda bancaria recién presentaba balances... ¡a marzo! Obviamente, por un control que sigue ejerciendo el Banco Central , que pasa por arriba del control de la oferta pública. Todos responden a iguales organismos de fiscalización, menos un sector: los bancos. Informate más
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