19 de mayo 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Como no se tenía, desde el miércoles, ninguna expectativa respecto de la segunda vuelta: suponemos que para estas horas, la población debería estar conociendo los términos de lo firmado por nuestros funcionarios y el FMI. Por segunda vez, el ministro de Economía en funciones se dio el gusto de decir muy suelto: que lo allí firmado, recién lo daría a conocer «después del acto electoral».

De lo cual, podríamos deducir que si siendo un ministro de gobierno de transición, hacía tal tipo de desplantes, qué difícil se hará conocer la cosa pública en tiempo y forma, no cuando se les ocurra a los funcionarios. Además, cabía otra pregunta que casi nadie se hizo: cómo es que teniendo por delante un acto electoral a una semana, los que se piensan dueños de las finanzas del país firmaron un compromiso, que dejaba atado al siguiente gabinete. ¿No era lo correcto hacer esperar a los apurados representantes del Fondo, hasta que el elenco de Lavagna, o el que siguiera, asumiera compromisos como electos? De todas formas, parecen no significar una falta de gravedad que se oculten compromisos de tal índole, mientras el entretenimiento pasa por otras cuestiones: como hacer rodar que si había elección «sería el presidente con más número de votos en la historia...». Repetido por todos los medios, olvidando el pequeño detalle del sistema de «ballottage», que resulta una polarización imprescindible. Si vamos a la historia, cuando se utilizaba el sistema de electores, Roca asumió con la totalidad de los votos. Lo que resulta tan anecdótico, como asegurar lo anterior.

La Bolsa se sumó al carnaval de la semana, produciendo una suba en medio del caos acerca de la renuncia de Menem y la dilatación de la misma.


Parecía que el candidato menos deseado en la primera vuelta, recibía el oportuno «respaldo», a lo que se sumaban después los consabidos comunicados de entidades, que no quieren quedarse afuera de la élite del que gane. Los personajes cambian, los usos y costumbres son inalterables, muchos de los males que nos llevaron a duras situaciones: están allí, de cuerpo presente. Con tal escenario hay que comenzar a rodar con otro elenco constitucional, procurar saber en qué reglas de juego se llama a la ciudadanía a desandar el camino.


Desde la base de lo sucedido este miércoles, casi podría advertirse la intención de armar otro movimiento bursátil, canalizando la típica esperanza frente a los cambios de mando. Puede ser que resulte, porque no es demasiado difícil barrer de ventas las tónicas bajistas y encaminarlas hacia la otra dirección, con algunas manos institucionales fuertes. Estábamos por ver que sucedía entre jueves y viernes, cuando debía resultar la semana previa al acto que no se consumó, y empezar a notar qué tendencia de fondo se busca imprimir. Esas dos ruedas, hoy conocidas, más lo que provenga de esta etapa deberían dar alguna señal más concreta: a la espera de algún «plan» que se dignen anunciar.

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