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La primera actitud de julio, en los operadores, resultó la de levantar el pie del flujo de demanda, esperando a ver qué rumbo tomaba la tendencia. Los vendedores, primeros en intento de suavizar también lo suyo, posteriormente dieron muestras de algunas dudas crecientes, como para salir a colocar posiciones y hacer que la variable para ajustar negocios y precios resulten estos últimos. Lógicamente, era bastante difícil que una plaza que venía dentro de cierta armonía alcista, con más de $ 50 millones por rueda, pudiera quedarse prolija y armónica contentándose con $ 25 millones, como el jueves. El recorte de las cotizaciones asomó como el efecto esperable, visto que la demanda se enfrió, que la reacción dura frente a la medida de taponar capitales del exterior no se solventaba con el repunte del día 30.
Así, fueron creciendo expectativas por la visita presidencial al cóctel de la Bolsa, por su aniversario 149°, cuando también se han hecho ya repasos sobre «otras visitas presidenciales» de muy distinto tono.
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