Cuando las acciones lleguen a un punto de cocción, que todo llega en esta vida, y la mayoría decida que es hora de servirse el plato siempre vendrán algunos invitados, que arriban tarde al banquete y son los que estiran un poco los finales. Y los que pagan el menú. Pero lo que queríamos comentar y tratando de ver el «día después», es qué difícil se hará encontrar canales para invertir en activos mobiliarios y de cierta liquidez rápida. Sin tasa, ni dólar, ni acciones, nos hallaríamos en un escenario expulsando capital de riesgo, en lugar de captarlo.
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Si se busca lo inmobiliario, además de estar para polemizar un rato largo el nivel a que han vuelto las propiedades, en dólares, versus su costo actual, está descartado que sean vehículo idóneo para renta. Inmobilizar un dinero grande, para cobrar alquileres que no dan una mínima retribución: saca de foco a este segmento que, en otras épocas, resultaba refugio solicitado. ¿Dónde invertir, señor? Si alguno posee ciertas «puertitas» locales que no contemplamos en el repaso, favor de enviar la sugerencia para una cantidad de otros lectores que, seguramente, deben estar con tales interrogantes. Si es bolsista, lo más lógico si es que lee esta columna, es evitar de insistir sobre lo que ya dijimos acerca de cuando el ciclo esté cumplido, por simple sobrevaluación, no importa la fecha: se sabe que los árboles no crecen hasta el cielo y el momento llegará. Dónde estará esa línea de corte, es netamente subjetivo. El que viene desde hace rato, dirá que ya nota una madurez. Pero, el que compró recién ayer tendrá esa mira mucho más extendida. El vuelco sobreviene cuando el mercado comienza a tener más participantes de los primeros que de los segundos. Serán semanas, serán meses, pero el planteo sobre: ¿en qué invertir? resultará el dilema. Los argentinos perdemos de vista que seguimos en un sistema económico y financiero sin crédito, donde la actividad bancaria se mantiene con motor regulando. Y donde el aparato circulatorio de todo cuerpo económico, se formaliza como puede. Los «supervivientes de la soja» y de un petróleo que tampoco está en sus puntos históricos débiles, deberemos seguir rogando porque esos ingresos variables, se dignen mantenerse razonablemente. Las estadísticas oficiales siguen saliendo con explicaciones adicionales, ahora la merma en la venta de «supermercados» también se dejó minimizada, y la sensación de la vida real nos transmite que la vida no está tan bella y creciente, como nos dicen esos números supervisados por Lavagna. Por ahora, hay una pequeña fuente en el sector de las inversiones, llamado Bolsa, y que reúne voluntades que pujan hacia arriba, alimentado desde otra fuente -cauciones- de los que colocan buscando la liquidez y mercado más fluido que el bancario. La meta fue «900», quebrar el histórico, después fue «1.000» soñados, se quemaran etapas. Habrá que fijar objetivos. Informate más
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