25 de mayo 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

¿Hasta dónde podrán resistir los nuevos embates brasileños, las sociedades argentinas que están expuestas directamente al arribo del importado? La brecha peso-real, respecto del dólar, cierto «parate» en la dinámica de crecimiento del vecino poderoso, más la tendencia evidente a que se promueva con subsidios la salida de lo suyo, prometen resultar una problemática ya muchas veces sufrida en zona de la convertibilidad. Todo parece indicar que se continúa sin planes, sin análisis anticipados de las situaciones. Se ha visto claramente en tener que salir como los bomberos, cuando el cuello de botella energético se presentó, aunque resultaba un asunto perfectamente proyectable desde un buen tiempo atrás. Y lo del importado brasileño es respondido por el momento con las mismas señales de supuesta tranquilidad y con una también evidente encrucijada de la que se no se sabe cómo salir: la de promover un tipo de cambio que se adecue a los distintos escenarios externos, o conformarse con una especie de «convertibilidad sucia» -en lugar de flotacióncon tal de que no se modifiquen ciertas variables internas.

Si sufrir el arribo de lo importado, para que nuevamente las plantas argentinas vayan perdiendo demanda (y los fabricantes vuelvan a convertirse en importadores) o seguir el ritmo devaluatorio de monedas referentes, que se muevan de modo acentuado. Nada es gratis en los mercados -ni en la economía-, así que habrá turbulencias de uno u otro tenor. La alternativa improbable es que todo vuelva a alinearse naturalmente, cerrando las brechas como por cicatrizaciones espontáneas. Difícil, en la medida en que ya se han producido cambios en el mundo que prometen todavía mayores modificaciones encadenadas (con China y Estados Unidos dando las pautas) y que traerán las correspondientes secuelas a todas las naciones.



Hay ciertos males que están a la vuelta de la próxima esquina del calendario, melladas algunas de las condiciones ideales del «círculo virtuoso» que acompañó en este par de años (como el precio excepcional de la materia prima que exportamos). El recurso de aumentar la demanda local, mediante aumentos salariales que lidere el Estado, basado en excedentes de cada que provienen de las situaciones ideales, deberá ser atendido después, aunque se vayan adelgazando tales excedentes. El tipo de equivocación de creer en el progreso, o bonanza indefinida, ya tiene muchos registros en la historia argentina.


La misma falacia de quienes encaran los mercados, suponiendo que siempre lo que venga después será mejor o que los ciclos no se agotan nunca. La Bolsa de estos meses -en buena parte-estuvo pagando por el triunfalismo de imaginar un 2004 tan fácil de remontar con ganancias, como lo fue 2003. Gente que antepone sus sueños, o sus devaneos, a las realidades y olvidando que «es nula la obligación de cosas imposibles», (como ya habían legislado los romanos).

Dejá tu comentario

Te puede interesar