26 de mayo 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

El lunes fue una rueda bien aprovechada, donde pareció que los «osos» se habían tomado el día como feriado en mayor proporción que los «toros». Con poco, con muy poquito, apenas unos $ 30 millones, el Merval estuvo arriba de la «montaña rusa» de su gráfico ondulante, para poder volver a los mejores puntos del día, asimilando tomas de utilidad que eran de cartón, más que de papel.

De tal forma, incorporó un incremento de 2,4% y con un cierre en 943 puntos, tras haber salido de los 920. Brasil actuó de buen asociado bursátil; entre los dos mejoraron las flojas performances que los vienen señalando. Todo muy condicional, como esa suba brasileña a la que se consideraba basada en la fuerte alza de Petrobras en la Bolsa de Nueva York, porque se vería favorecida por la escalada en el precio del petróleo. Argumento tan frágil, como saber que Brasil es un país que realiza notables esfuerzos para hallar su petróleo y que de ninguna manera se vería favorecido -globalmente-por subas del crudo como se vienen registrando. Tienen petróleo en módicas proporciones, no resultan un país petrolero. Pero con la preponderancia de esa acción, el índice navegó parecidas marcas a las locales del día lunes.

Martes era la pausa del 25 de Mayo, al que todavía no se atrevieron a correr a un lunes o a un viernes, y la plaza porteña pudo acumular en una fecha sola un caudal que sirviera para dos.

Tres días restantes de la semana deberán decir algo más sobre la solidez del actual tiempo de rebote.


Especialmente si el volumen consigue atraer más órdenes de demanda, una vez que se quemen ciertas marcas de cotizaciones. Es la problemática actual y un círculo pernicioso del que no puede salir el mercado: tónica de vuelo corto «como las perdices», diría Sandrini, y que se corrige quemando vela a dos puntas. Lo que se ganó es una aparente zona de negativa a dar más posiciones, como reimplantando ciertos límites que se habían perdido.


Digamos, como si el precio Merval de 900 puntos constituyera una buena barrera ahora. Pero no se pudo dilatar en demasía el límite del otro extremo, donde se mejora y se precisa más volumen para apuntalarlo, las ventas aparecen nuevamente empujando hacia atrás a los pocos entusiastas. Los finales de mayo prosiguen dando esa imagen de un índice de precios que desea recuperar a los saltos, con una escasez de base de negocios que convierte el ascenso en una copa de cristal. A la menor vibración surgen rajaduras y todo parece recomenzar.


Por ahora, es lo que hay: el jueguito corto, la tendencia de más fondo siempre en lo gaseoso, papeles que se reacomodan hasta con pueriles argumentos (como lo de Brasil y su suba del lunes). Es que tampoco nada aparece relevante, bien positivo, que indique salida firme a los varios problemas actuales, acosando a gobernantes que son tan volátiles, como el Merval.

Dejá tu comentario

Te puede interesar