El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Coincidimos mucho más con tal tipo de opinión, donde está el dinero por detrás, que donde solamente se opina con palabras. Y pensábamos, repasando lo propuesto por nuestros negociadores unilaterales, si uno estaría dispuesto a aceptarle un cheque a cierto lapso -digamos, en lo doméstico, a un año-a alguien que ha repugnado una deuda que tenía contraída con nosotros. Y que no nos ofrece ninguna garantía real, para la seguridad de poderle cobrar ese cheque tan diferido. Nos decimos, sin dudarlo, que no lo aceptaríamos. Y lo miraríamos fijamente a nuestro deudor, por las dudas de que nos dijera que nos estaba haciendo una broma. La propuesta hablando de treinta, cuarenta y dos años de plazos, solicitando buena parte del período como «gracia»: nos suena a un ofrecimiento surrealista. Partiendo, además, de lo que sería un castigo récord en la quita.
Dejá tu comentario