18 de junio 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

O los treinta puntos rebajados en una rueda sola era demasiado régimen, o el haber descendido tanto en los pisos se ponía peligroso en extremo: lo cierto es que, en la siguiente jornada -y sin que mediaran hechos favorables a la vista-el mercado vivió el vuelco. El tradicional llamado «rebote», que puede pertenecer a la rama pura de la reacción. O bien, ser de aquella otra que lleva el acople de «rebote técnico». En Wall Street, utilizan mucho una familia de rebotes que por estos lares no formó parte de la jerga bursátil: el «rebote de gato muerto». Aquel que, gráficamente, denota el golpe de un cuerpo desde cierta altura y que genera ese rebote cortito, contra el piso donde se estrella. Posiblemente se lo ha visto bastante en este año al rebote último, cuando después de una seguidilla de bajas y perforando pisos, aparecía alguna reacción sólo temporal, cortita... Lo mejor del martes pasó por el volumen conseguido, alcanzando unos $ 52 millones que, hoy en día, parecen toda una suma. Es que se venía de largos tramos entre los veinte y los treinta, ese salto de una a otra rueda alcanzó mayor valor ponderado, que lo nominal de la cifra. También es cierto que se puso gran acento -el toque «inteligente» para armar un rebote-en la plaza de Grupo Galicia: visto el enorme peso específico que tiene en el Merval. Y, en segundo término, sobre la no menos importante Petrobras.



Cuesta creer en la reacción basada en argumentos, a menos que realmente haya carteras fuertes que piensan que el bajar de «850» en el índice: ya es caer demasiado. Pero, lo mismo se suponía desde quebrar los «1.000».Y después los «900» puntos. Si vienen promediando hacia abajo, desde que se empezó a quebrar el nivel de los «1.200», las pérdidas deben resultar abundantes. Pero, si se tiene paciencia y mucho resto -como los institucionalesy se enfrenta a una oferta que no es demasiado nerviosa: el seguir promediando a la baja les puede mejorar el conjunto, disimulando lo adquirido antes. En fin...


En el escenario, las cuestiones proseguían su curso, sin terreno para hacer acampar el optimismo y con un serio choque en ciernes, por el asunto de los bonos. Nos seguimos preguntando, no son muchos los que lo quieran analizar a fondo, qué habrá de suceder en caso de mantenerse las puntas tan abiertas entre deudores -nosotros-y los acreedores -bonistas-, más los organismos y gobiernos que siguen esto de cerca. Eso: ¿se le puede preguntar directamente, a los funcionarios, qué hipótesis de mínima poseen ellos frente a una negociación que se frustre? Ahí tiene que haber jaleo, del bueno, además de la problemática local. Más allá de todo, haciendo dúo con el Bovespa, el mercadito porteño recuperó en un día: lo que perdiera en el anterior. Empate de lunes y martes: definición en las tres ruedas que faltaban...


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