Semana fragorosa, aumento de más de 7% en pocos días, lo posterior se fue perfilando como para digerir la suba, crear una meseta que tuviera pisos firmes y preparar un asalto final a los nostálgicos 1.000 puntos que se perdieron y que resultan la gran espina clavada entre los operadores. Todo esto, de acuerdo con lo ya visto y a una suerte de estrategia común que -obviamentese concreta en la práctica, pero se traduce como en acuerdos tácitos. La demanda, no queriendo ir más allá del abrigo del bosque, sin quedar demasiado expuesta a un nuevo intento de escalar y que los «osos» vinieran nuevamente de cacería de la utilidad lograda.
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Los negocios fueron perdiendo viento, decrecieron de esa trepada a los cuarenta a cincuenta millones, buscando en mitad de trayecto un promedio en la decena inferior, sin que se decayera otra vez a los paupérrimos niveles de algo más de veinte millones. Entre los treinta y los cuarenta, podría definirse en escalada para mantenerse. De los cuarenta a los cincuenta, queda resto para agregar puntos en alza. Pasada esa franja, nos encontraríamos con un movimiento para prestarle atención en serio. Y si vemos la otra punta, al encogerse de los veinte a los treinta millones, es el clásico recurso de achicar hacia atrás, restar espacios a la oferta, mostrarle que no hay absorción para órdenes grandes ni para romper los pisos en demasía. Queda allí en manos de los vendedores y del grado de nerviosismo que la gobierne. Muchas veces se ha visto que el recurso de bajar el volumen a mínimos no impidió que se siguieran colocando posiciones y decreciendo el Merval. • Es un tablero imaginario, interesante para seguirlo y como un simple juego de estrategias. Acortar con lo que puede llegar a generar un monto de negocios que se ubique en una franja, o en la otra. Aun cuando esto se diera como lo pintamos, la Bolsa siempre tiene reservadas las cartas inesperadas. Y las variables ingobernables, que vienen del contexto, son las que arrasan con toda teoría, por más eficaz que se muestre en algunos momentos. Es lo más seductor de esta inversión: que no exista la fórmula ni se le encuentre cómo ponerle una manija de donde asirla siempre. De todas formas, viene bien intentarlo, buscar relaciones que puedan poseer la conducción causa-efecto de alta probabilidad. Y cuando todo se estrella ante un cambio inesperado, buscarle otra vez la vuelta. Que en mitad de junio existió un cambio, es indudable. Con ello se pudo quebrar una secuencia adversa que había llevado al Merval a zona de los 820 puntos, muy peligrosos.Y esto es lo que merece remarcarse, aunque se piense que el volver a los 960 es nada más que recorrer un camino transitado varias veces y un derecho adquirido de propiedad, que nadie tiene. Para los recursos con que se cuenta, para cómo está el marco, es bastante.
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