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Como sucedió a unas pocas ruedas del fin de mes, en momentos donde se venía asistiendo a una lenta y fatal pendiente del índice para terminar debajo de los 1.300 puntos, todo se alivianó de un solo plumazo. Más allá de 3,5% de rebote, la marca se puso cómoda lejos del piso peligroso, quedando la posibilidad de tres ruedas más para intentar darle algunos otros retoques. Sin que apareciera demanda lujosa, se vulneró la barrera de los $ 40 millones de efectivo, subiendo desde una escala que los tenía debajo de los $ 30 millones. Nada del otro mundo, pero muy eficaz porque partió todo de lo sumado por órdenes de compra, con la oferta fiel al compromiso de no perjudicar en demasía. Lo que podía venir detrás era una toma de utilidad precoz -del flanco del «trading»- asimilada todavía con más volumen. O un desagiarse del primer impulso alcista, preñado del entusiasmo de los medios que daban loas al visitante de España por sus respaldos a la gestión.