A punto ya de abandonar mayo, la paleta de colores que incluye a los diversos mercados bursátiles del mundo tiene algo común para comunicar: no es, hasta aquí, 2005 un ejercicio apasionante para las Bolsas.
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A tal punto que, en el cotejo, apenas con haber producido algunos pasajes interesantes y de repuntes, resulta el actualmente aburrido recinto porteño uno de los más rendidores en esos cinco meses. El Merval, antes del feriado, estaba logrando 8% mensual y dejando el correr del año con cerca de 6% de superación sobre los finales de 2004. En cambio, nuestro vecino referente, el Bovespa, venía perdiendo en mayo 2,5% y acumulando en el total de cinco meses un negativo de cierta importancia: 7,5%. El Mexbol, el indicador mexicano, había producido un rebote en mayo con poco más de 5%. Pero solamente sirvió para enjugar pérdidas y apenas asomar positivo de 0,9% en el año.
Lo mejor de la región está en manos del índice chileno, por más que en mayo ha resultado ciertamente anodino y casi sin beneficios. Pero conserva en el trayecto desde enero cerca de 9% de rendimiento.
Yendo a los principales, está la dualidad de un Dow Jones que pudo generar un leve rebote en mayo, con poco más de 3%, pero que seguía adverso 2,5% en el año. Por Europa, el CAC 40 -de Francia- se muestra como algo entonado, ganando 5% mensual y casi 8% en el recorrido completo de 2005. El indicador inglés, FTSE 100, en una medianía a la que salvó mayo, porque la suba del mes es casi igual a la anual, con menos de 4%, y habiendo conseguido moverse desde la mediocridad absoluta.
Finalmente, la visión del Nikkei japonés, que a pesar de mostrarse levemente mejorando en mayo, con 1,4%, todavía estaba con pérdidas cercanas a 3% en 2005.
Puede afirmarse que el sistema bursátil mundial está solamente a la expectativa, casi ninguno cumpliendo con la premisa de brindar mayores rentas que los activos de escaso riesgo. No pasa por la percepción de un mal mayúsculo, que haya hecho guarecer a los capitales en puertos más seguros. Prueba de esto es un trayecto del «oro», que está cerca de perder 5% en lo que va del año. Porcentual importante para quien es considerado como activo de atesoramiento, no de simple inversión y --mucho menos- de riesgo. Existe ese principio de atonía general del capital de riesgo, que si bien viene de quedar muy escaldado con el default argentino y el modo de apretar poseedores de bonos, no solamente ve esparcida la consecuencia por títulos de deuda regionales, sino que se ha visto restado del tablero y a partir de la política de la suba de tasas desde la Fed. De tal forma están las especies, que debería decirse que el inversor local está en uno de los mejores sitios actuales. Aunque cueste creerlo, claro.
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