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Lo que queda en pie es que otra de las denominadas «variables incontrolables» se hizo presente y realizó estragos en el Merval. En el resumen sobre junio, hablamos de algo que suena a increíble, como lo es el pasar de un Merval de 1.531 puntos en los primeros días del mes; a otro, cerrando en apenas 1.367 puntos. Una vuelta de campana, un girar sobre los talones. De mirar al Norte y hasta proyectando la búsqueda a los 1.600 puntos, a tener que observar el paisaje frío de un sur bursátil que -en las últimas ruedas- dejó a todo el mundo congelado. Y, de contabilizar ganancias, a tener que morderse los codos con una pérdida de 8% mensual.
¿Qué queda como conclusión? Que por más que se le puedan dar explicaciones al perdidoso, lo único que sabe y reconoce el buen señor es que se perdió casi una décima parte del capital de mayo. Y que, en seis meses realizados, se quedó como el cadáver de la película, mientras en otras colocaciones se hacían diferencias, a favor.
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