6 de octubre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

No debe resultar demasiado agradable, para los agentes y los inversores que tienen que caminar por arriba del alambre, con alguna jugada equivocada que cueste mucho más. Pero, la verdad, ¡qué lindo mercado es el mercado, cuando se arma como el lunes y el martes!... Hubo que esperar hasta octubre como para poder ver en la práctica aquello que solamente se podía venir imaginando. Que cada una de las fuerzas tomara distancias de la otra, se abrieran las puntas y con el concurso de un volumen generoso, verlas chocar en medio del escenario. Hubo ya partido y revancha, un triunfo arrasador de los «toros», en la netamente alcista del lunes. Y una inmediata réplica al ataque de los «osos», que tendieron la celada -dejando al Merval trepar a alturas inéditas- y después de algunos tanteos invadir el terreno y hacer una cacería que no cedió hasta el final. Para los que conservaron posiciones, al margen de esos días, la situación quedó casi como estaba a fin de setiembre. Ahora, los que formaron parte de una de las fuerzas sí que tuvieron baile del bueno. Los del lunes, con el alto riesgo de tentarse y por aquello de «el mercado se va», entrando en posiciones en los máximos. Peor, mucho peor, suponer una reiteración del esquema y quedar «comprados» buscando la diferencia rápida, descubierta.

Extrañaba la ausencia de vendedores agresivos a lo largo de esa primera fecha, sabiendo de la elasticidad que prevalecía y el calce de contrapartidas que dejaba el Merval con tibias diferencias, aunque consumiera más de $ 170 millones de efectivo. Y era para entusiasmar, aunque no existieran razones de tanto peso a la vista, el trayecto arrasador seguido por los gráficos.

El martes todo se podía predisponer, desde fuera del ambiente bursátil, como para estar con la orden en la mano para gatillar antes del nuevo avance. Desde adentro, es otro panorama, las oficinas reciben órdenes desde la mañana temprano y el curso previsto podía estar en dudas. Lo que sucedió quedó como una revancha de los «osos» y que lo cortaron al medio al índice, arrastrándolo nuevamente a tener que pelear por atravesar la frontera. Todo esto necesita imaginación, lo tratamos de pintar como cuando las ruedas del recinto estaban plenas de manos en disputa y las plazas eran un ruido de locos. Dos fechas con semejante ritmo y cambio de tónica seguro hubiera llamado a las cámaras de televisión. Hoy, claro, salvo que un panel electrónico se caiga al suelo, no existe mucho para filmar en el recinto. O para que pueda representarse lo que en verdad sucede en precios y volumen. Un dos por ciento hacia arriba, otro tanto en picada, el Burcap dando la nota del martes y ciertas carteras poderosas inyectando posiciones y haciendo la diferencia. O bien, suponiendo que habría una ola compradora subiendo de presencia, como para asimilar todo y seguir subiendo. Pero al costado, dejando filtrar los precios. Y a prepararse.

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