27 de octubre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Curiosa primera rueda, posparto electoral, a la que costaba encontrarle un motivo expreso en lo sucedido con los resultados del alumbramiento político.

La Bolsa es mucho más simple que las conclusiones que solemos extraer desde el análisis del operador, o de las interpretaciones periodísticas. Quizá no reflejó otra cuestión que solamente empalmar con el cierre del viernes anterior. Sencillo resulta colgarle cada uno la propia conclusión, pero estaba todo tan cantado en cuanto a ganadores y perdedores, que imaginar al mercado recibir con un gesto de vaga sorpresa, o de cierto júbilo alcista, aquello que se dio... es exagerar. Que se lo haya utilizado, puede que haya funcionado bien. En tal caso, se verá con el correr de las ruedas hasta dónde se puede usufructuar que tales resultados les hayan variado el estado de ánimo a los inversores.

Lo concreto es que se derivó hacia el acto electoral con una rueda de repunte, el viernes, y se retomó la actividad con otra de parecido tono, el lunes. Un regreso de órdenes robustas, donde la oferta no hizo rebasar el vaso y dejó que los precios se pudieran recomponer hasta un Merval más aceptable para las carteras. La cercanía con el fin de mes imponía algún cambio a tiempo, al menos procurar sostenerlo lo necesario. Que ciertos títulos acerca de pérdidas («las AFJP perdieron $ 1.560 millones en quince días...») en carteras grandes llamaba a tratar de enderezar el barco antes del fin de mes.
 

El primer día posterior a los comicios ya comenzaron a volar los supuestos pasos que daría un poder que se siente «legitimando», tal como si con eso hubieran hallado la espada del rey Arturo. Una de las versiones, modificar la Carta Orgánica del Central como para extraerle varios miles de millones con meta
dirigista, para quebrar la abulia inversora de los empresarios. En días sucesivos llegarán otros rumores acerca de tal o cual modificación drástica de líneas o personajes. Entonces, sí, la tendencia comenzará a bailar con otra música. La que le gusta más, la del antes que las cosas sucedan. En cambio, el acto electoral «ya había sucedido» desde unos cuantos días. Claro, por allí comenzará a mezclarse en algún punto, el agua de río con la de mar. Si la Bolsa sigue hacia arriba, se repetirá que es por las elecciones. Si cambia de ruta, « porque alguna de las medidas en ciernes podría afectar las opiniones». Y, acaso, el mercado prosiga haciendo simplemente aquello de depurarse solo, concentrando necesidades de mejorar el índice para las carteras, o soportando otras oleadas vendedoras de los que quitan «fichas» de la región.

Habrá que dejar que la línea se distienda, para buscar -como el agua- su propio nivel. Sin embargo, ni analistas, ni operadores profesionales, ni periodistas podemos evitar el tener que incorporarle
motivaciones. La propia gente no resiste la ausencia de un porqué.

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