9 de enero 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Está consiguiendo el líder venezolano llevar adelante lo que parece ser la estrategia de dividir a América de forma tan nítida, como para que se vayan alineando en dos grupos los «chavistas» y los «anti-Chávez». Elecciones próximas en otros países de la región prometen terminar por definir los dos equipos continentales. Con los precios petroleros como abastecedor de todo cuanto precise, su irradiación de personaje «entrador», seguido de claras demostraciones de ayuda presta -como con las compras de bonos argentinos- han hecho evolucionar velozmente, un liderazgo que parecía aislado y en clara confrontación con Estados Unidos. Ya no parece estar sólo por simpatía, por moda o por conveniencia, ha conseguido aliados.

Esto, que pertenece a un acápite de política internacional, de modo indispensable debe también formar parte de las evaluaciones de nuestro hombre bursátil. En función de la salud y dirección de los mercados, que en algunos momentos comenzarán a sentir la incidencia de los «movimientos de placas» que se generen, al quedar determinados los bandos, y en la relación de cada uno, con el Norte. No importa que no se posean todas las herramientas técnicas del tema, para armar un escenario en relación a lo que esté por llegar. Después de todo, ni desde esta columna, ni en el análisis de un inversor se debe preparar material para la ONU.

Solamente estar en conocimiento permanente, siguiendo los movimientos americanos paso tras paso, uniendo piezas de lo que llega como información pura, para incorporarlo a la necesaria hipótesis de futuro: que todo inversor en campo de riesgo debe efectuar.

El último claro ejemplo es la posición que adoptaría Uruguay, camino de despegarse de un entorno de Mercosur que parece jugar a «chavista», para pasarse al «anti». La posición argentina, como en casi todo tema internacional, siempre destila ambigüedad a gotas gruesas. Ha dejado que Chávez juegue a reemplazar al FMI como acreedor, ya sin miramientos ni análisis -del Congreso, ni hablar- utiliza y seguirá utilizando el « petrodólar» venezolano, aunque no se muestre abiertamente en favor del régimen que quiere imponer su liderazgo regional. También, cuando lo precisa, no titubea en visitar a Bush con algún pedido expreso por un tema, o el otro. ¿Se podrá seguir ostentando, como en las dos «guerras mundiales», esa posición de falsa neutralidad? En algún momento habrá que formar parte de uno u otro equipo, mucho más que en el solo coqueteo a distancia.

Chile -se sabe- gane quien gane juega su propio partido, independiente de todos. Es un juego apasionante el que ya se desarrolla, donde los cambios constantes prometen nutrirlo de gran dinámica y fuertes efectos. Por eso, más allá de balances, el
hombre bursátil debe sumergirse en estos temas. Aunque no le gusten.

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