El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
A esto se sintetiza la imaginativa «política energética» que lleva a cabo este gobierno. Después de apostrofar a los grupos empresarios involucrados y tenerlos cautivos en burlescas «negociaciones» que nunca terminan por definirse, el hilo se vuelve a cortar por lo más primitivo de los recursos: que los clientes de servicios deben contener las obras para que tales servicios resulten básicamente eficientes. La realidad indica que la ciudadanía no se preocupa en absoluto de estas medidas, solamente incentivada por los gobernantes para cargar culpas sobre objetivos prefijados y mediáticamente desgastados ante la opinión pública. Y los «representantes del pueblo» en el Congreso interpretan que la población está encantada con aportar para financiar tales obras. Y si no lo piensan así, simplemente se subordinan a lo que se les indique desde arriba.
Por la voluntad de un solo personaje pasará el poder para aplicar cargos extras en las facturas, otro avance en el pro del «dirigismo» de la más pura estirpe.
Dejá tu comentario