Sobre el cierre del mes apareció esa zona de inestabilidad en el índice bursátil, que prosigue gobernando cómodamente la tabla de rendimientos regionales y mundiales (tomando en cuenta aquellas plazas que pertenecen a la tradición del sistema). Un respiro y un modo de ir midiendo qué sucede, cuando falta el gran poder locomotor de una líder de gran peso. Más de un veinte por ciento en dólares significa una regia diferencia para apenas un cuatrimestre del ejercicio. Esto, tomando lo global del Merval y sin entrar en casos especiales, como la misma Tenaris, que hasta faltando un par de ruedas deparaba 30% de suba mensual, con casi 100% en los cuatro meses. Un avance doblemente espectacular, porque no se trata de una perla de panel general o de una acción de escasa liquidez que se estrangula ante una demanda interesante. Se trata, nada menos, de un título que reúne 28% de los negocios diarios -según última medición en el recambio del índice- y al que no se puede «mover» alegremente ubicando algunos pesos periódicos. Resultó la explosión de 2006, la acción que hasta supo cambiar por sí misma, resultado de ciertas ruedas que tenían el signo adverso en la mayoría de los papeles. Hablamos bastante de ello, de la incidencia y el « efecto Tenaris» en el total de nuestro recinto, pero es que saliendo un poco de su zona de movimientos no fue mucho lo que dejó la plaza en conjunto para destacarse como lo ha hecho el indicador ponderado. Y siguen habiendo «dos mercados», uno con y otro sin Tenaris. Pero es seguro que las diferencias entre índices resultan sumamente testimoniales.
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Observemos el andar mensual, a la rueda del miércoles, e indaguemos cómo se movían los distintos listados: el Merval tradicional con suba de 8%. El Burcap, con las de gran capitalización, casi 17%. El Indice General de la Bolsa 11%. Y el Merval Argentino, que no incluye a Tenaris, casi neutro, con 0,2%.
En el correr de un año completo, el Merval rinde más de 41%. El Burcap llegó a 108% de suba. El de la Bolsa llevando 56%. Y el listado de sólo locales, no más de 10% de rendimiento. Todo el zafarrancho estuvo básicamente centrado en lo que hizo, y no hizo, Tenaris al jugar dentro de las nóminas y afuera de una de ellas. A esto le llamamos «dos mercados» dentro de un mismo recinto, un hecho que no pierde vigencia y que al final de abril empezó a mostrar su otra faceta: la de tener que bajar, por las tomas de utilidad. El mes que comienza el martes contiene desde ya un buen clima de suspenso, como el que se desprende de lo que vaya a ocurrir con la tendencia esencial de Tenaris y si ella volverá a ser mascarón de proa del índice. O se convertirá en el ancla de resultados.
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