ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

25 de agosto 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

ver más
Decíamos ayer que la foto de Kirchner jalando de la campana de Wall Street -del NYSE, para ser más fieles- será para el recuerdo. Pero si hubiera que desear una imagen de antología, sería la de llevar a D'Elía en el viaje y hacerlo tocar esa campana. Increíble, con todo lo que se continúa sumando en la otra dirección y con el remate que nos informaba el colega Carlos Pagni: acerca de retornar a la lista de los «No Alineados». Noticia que merece ser conceptuada como de las más trascendentes del año, por más que a escala popular esto no genere mayores considerandos.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Nuestra política frente al mundo, saber qué posición queremos asumir de modo indudable, es tan confusa y retorcida como el sistema de las AFJP y qué se quiere -finalmente- de ellas. La mal llamada -para nosotros- «jubilación privada» y que está fuertemente atada a los designios de cada gobierno y funcionarios de turno, en menos de dos meses ha sido centro de notas en todos los medios y por motivos muy diferentes, y no menos delicados. Recuerda el lector cuando se promocionó que deseaban hacer actuar a las carteras como financistas de faraónicas obras energéticas (plan del que luego no se habló). Ahora, metido el gobierno en un laberinto con el asunto de que los inquilinos se conviertan en compradores de viviendas, la «alquimia» ensayada deriva en que las AFJP y sus fondos resulten los financistas de créditos que cualquier banquero razonable sabe que son de altísimo riesgo. Y en el largo plazo es casi una apuesta de azar. No porque la gente no se proponga cumplir, sino porque los avatares de nuestra economía los pueden sacar de foco de un plumazo. Y lo que sigue también es sabido, con las decisiones políticas que anulan ejecuciones. Para nuestro historial, es una simple aventura de muy tortuoso final. Pero allí les apuntaron a los fondos pensión, para que expongan los aportes de los adherentes. Y, de última, surge el versátil « compañero» Moyano queriendo que todo retorne al sistema del Estado, encargado de quebrar a las cajas oportunamente.  


Estamos viviendo un tiempo donde la cadena de dislates nacionales no deja de contribuir con varias joyitas cada semana, donde puede aparecer siempre una que supere a la anterior. Desde el gobierno aseguran que todo marcha bárbaro, pero no ceden las protestas de toda índole, los reclamos de aumentos, de tarifas, de seguridad, de tomar justicia por mano propia (mientras las autoridades miran). Y, acaso lo peor, creer y hacer creer que el flanco bueno del ciclo resultará eterno, para nuestras necesidades.

Si la Argentina fue capaz de fundirse cuando era el octavo país del mundo, seguro que es capaz de todo. Pero así se sigue, soportando a «barrabravas» y sus desmanes, permitiendo que fuerzas de choque con capuchas y palos hagan lo suyo impunemente. Dicen que todo está fenómeno. No parece.

Últimas noticias

Te puede interesar

Otras noticias