Todavía nadie se atreve, abiertamente, a mencionar que la bella idea de los créditos para inquilinos es, en realidad, una especie de «cruzada solidaria» y que para el capital incurso no pasa de ser una aventura. Vistos los tironeos y la búsqueda de quitarle el cuerpo de parte de las entidades bancarias, es seguro que la idea no cierra por ningún lado. Pero, allí están, sin poderse salir de una escena donde los han empujado y procurando ver de qué manera se halla algún fondeo que los reemplace en el protagonismo. Tibiamente aún, pero mencionado, los Fondos Pensión están en la mira nuevamente. Y como se trata de un sistema integrado por cientos de miles de participantes, pero sin ninguna cabeza visible, ni sindicato, ni corporación, ni forma de protesta explícita y mancomunada: la posibilidad de que los involucren de lleno en este «milagro» argentino que fue lanzado como botella al mar, sin ningún tipo de estudio serio al respecto, es más probable de lo que pueda creerse. O de modo directo, o pasándoles documentos, los codiciados fondos de las AFJP están otra vez siendo acechados.
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Como ya otras veces han sido puestos en la mira, y después se salvaron, quizás los aportantes posean nuevamente la chance de salvar el pellejo. Pero, como todo se ve tan endeble, porfiando por lanzar los funcionarios el sistema planteado y los privados remisos a jugarse de lleno, aquí está faltando un eslabón que haga el papel que otros se niegan a representar.
En época donde los planes fastuosos se van sucediendo y a la faraónica obra del gasoducto continental la reemplaza ahora la embestida de miles de millones por la limpieza del Riachuelo, esto de los inquilinos/propietarios coloca otra muestra de la febril mente gobernante, que diseña en los sueños realizaciones que se van estrellando en la práctica. En tanto, buscan embarcar en las travesías a fondos basados en la única norma que posee el capital: la utilidad. El de la raza solidaria sólo puede ser dispuesto por el propio Estado, o bien por reemplazos funcionales a los deseos y que sean víctimas silenciosas. Las AFJP parecen ser ideales a los propósitos, aunque en ninguna parte de las cláusulas de las entidades esté escrito que tengan que internarse en honduras peligrosas y de muy dudoso perfil de inversión.
Mientras agosto se fue con una Bolsa agonizante en negocios, se suceden los desincentivos a la inversión para entender en qué tipo de economía y de país se pueden mover los capitales. No hay que averiguar demasiado para saber los porqué de esa chatura de nuestros índices de inversión de riesgo. Solamente basta con reunir archivos de medidas, declaraciones, coacciones, y otras yerbas.