Curiosidad, coincidencia simple, causalidad proveniente de ser comienzo de semana. No se podrá saber cuál de las calificaciones le corresponde a una nueva demostración de día lunes: que repitió el dibujo de la semana previa, quebrando una secuencia que había llegado hasta un viernes -dicho en términos de ritmo y volumen-y cayendo en una hondonada, como si se tratara de una rueda totalmente desligada de todo precedente. Que no es tan sencillo de ver en una estadística extendida y -menos- con coincidencia en el mismo día del período, en este caso en lunes. También le cortó al mercado, al índice Merval más precisamente, y a solamente una rueda del final de mes, la chance ganada a redondear su arremetida sobre sus competidores y -por ejemplo-echarle el guante al Bovespa.
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¿Cómo es que se produjo esa depresión de negocios y arrastrando a una baja de precios ponderados? Pues, con una desaparición espantosa de la línea compradora, donde la oferta debió acomodarse velozmente a las necesidades, para no crear heridas más serias. Obsérvese, por caso, que la plaza principal -Tenaris- apenas si consumió unos 70.000 papeles en el día, unas tres, cuatro veces lo que se venía haciendo (y en el sentido de la resta). Esa actitud de negar posiciones debajo de ciertos límites de alguna manera puso al día en ser bajista, pero sin asombros.
La suposición, con asidero por el desempeño que se traía, que se apuntaba a la meta de mejorar bastante el saldo de octubre y a producir mejores rindes en el año, se desplomó en tal fecha anterior a la clausura. ¿Acaso una intención distinta?... Como podría ser la de no dejar entonar en demasía al mercado, con tal de poder seguir tomando posiciones abajo. Está dentro del libro de las estrategias quitarle el cuerpo al mercado, súbitamente, para evitar que se agregue presión a la caldera.
En todo caso, habrá que ver de qué modo se remata en el mes y cómo resulta una conclusión más aproximada a lo que motivó esa merma de energía del lunes.
Andaba flotando el resultado de Misiones, pero no sería demasiado decoroso que la Bolsa hubiera estado dispuesta a festejar un triunfo sobre tal tipo de encrucijada política a que se sometía a la población. Pero, todo puede suceder en un medio donde están tan mezclados los valores y los estímulos (buenos y malos, que ya son difíciles de distinguir). Mejor que se haya tratado de un condimento de la técnica operativa, indeseado pero válido, antes que a tal acto político y su resultado. Esto no da por tierra con lo que se venía haciendo, pero lo pone en duda nuevamente. Y sólo una serie de ruedas siguientes y sus variables tendrán que devolver el vuelo (y aumentar la fe).