7 de noviembre 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Durante el feriado bancario/ bursátil de ayer, posiblemente se hayan entrecruzado hipótesis en las mentes operadoras del ambiente acerca de si este repuntar de las acciones vino para quedarse cierta temporada. O si se trata de apenas un momento, generado por especiales circunstancias. Y, siendo absolutamente prescindentes de lo que nos lleva a los involucrados en lo bursátil a cometer la equivocación de anteponer los deseos a las evidencias, podríamos convenir con el lector que existen posibles argumentos para sustentar las dos creencias.

Porque lo que puede marcarsecomo zona de inicio a mediados de octubre, donde surgieron las primeras señas concretas de que el mercado ya no abandonaba posiciones de manera dócil y ante el ingreso de cierta demanda «inteligente» -de la que trata de quitarse los zapatos, como para no hacer ruido en el recinto-, fue tomando cuerpo gradualmente. A excepción de los lunes, tan sorpresivos en sus contracciones como intrigantes sobre los motivos, que esta semana se ha eliminado por mano del feriado, casi todo lo demás respondía a principios clásicos y al ir apuntalando cada nuevo escalón ascendido en los precios. Siempre con los matices propios que depara la gran plaza rectora -Tenaris- en el Merval, pero con buen desempeño en general. En no más de veinte días corridos, la plaza local mostró una faceta menos frustrante para los ánimos. Está muy bien y le es reconocible, como reconocido. No hay dudas de que observando índices y volúmenes, estamos en un terreno muy distinto del que prevalecía hasta esa mitad de octubre.  


Pero también es cierto que reconstruir un mercado cuando se había desarmado de tal modo como para ser vagón de cola de toda la región no es tarea sencilla, ni corta.

Desarmar, derrumbar, se puede lograr a veces en una semana, pero, salvo que exista una enorme variable a favor que impacte como meteoro, volver a armonizar mentes y dinero -y reconquistar a los más escépticos- se debe ir tejiendo con el correr de las ruedas. Hacer los descansos necesarios, no pasarse de la raya cuando el volumen no lo permite y... todo aquello que un operador/ inversor sensato lleva en su mochila.

Estamos en la etapa más endeble, la que debe consolidarse y marcar la diferencia entre vivir un momento o iniciar un cambio de tendencia de cierto techo importante. Primero no se cree demasiado en que esto pueda ser posible, la mira es corta y acaso una buena parte de las carteras se conformaría si se le promete que en estos dos meses finales, el ejercicio resulta cierto sobrio porcentaje por arriba de los puntos actuales. Y si se coloca el índice a la par de los más decorosos en la región. En tal progresión habrá bastante «canto rodado» dando vueltas, compra, venta, recompra. Tiempo de definir.

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