ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

19 de marzo 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

ver más
Era Milton Friedman -si no recordamos mal- quien aseguraba que si los gobiernos conocían hechos que los especuladores ignoraban, debían darlos a conocer. A fin de que todos entraran en conocimiento y los mercados no arribaran a puntos límites insalvables. Una opinión en procura de generar algunos traumatismos y disgustos, pero con el beneficio de poder desactivar males mayores que se estaban gestando. Y dentro de este marco de opinión habría que encuadrar a Alan Greenspan, que cuando era funcionario y titular de la Fed solía advertir sobre « exuberancias» y desvíos, como una luz amarilla antes de lo que podría ser después un colapso. Tal tipo de conductas suele tener escasos adherentes entre los que están viviendo euforias alcistas y no quieren que alguien les venga a arruinar la función. Si una porción de interesados opta por darle crédito a la advertencia y van saliendo de posiciones, preventivamente, muchos otros seguirán pujando por tomarlas y empujar hacia arriba. En esta ocasión, aunque Greenspan no es funcionario ejerciendo, igualmente su palabra tiene tanto -o máspeso que la de aquellos que lo sucedieron en la Fed. Y detrás de las medidas de China, sobre los encajes, que se estaba por querer borrar velozmente de la mente de los operadores, insistió este viejo zorro de las finanzas con peligros latentes para la salud de la economía. Como otras veces en la historia, lo inmobiliario constituye una «burbuja» mucho más peligrosa que los activos de riesgo. (Así, al terrible «crac del 29» le había precedido una feroz especulación sobre inmuebles en los Estados Unidos.) El mercado -como tal- siempre tendrá la palabra final, inapelable, aquella que no puede discutirse y que engendró la expresión: «El mercado no se equivoca nunca». Pero los hombres se seguirán equivocando y desafiando para que -justamente-los mercados sigan existiendo. El día en que llegue la coincidencia de valuaciones entre oferta y demanda, se terminó todo.  


El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Tan australes y tan pequeños como somos, en nuestro mercado, lo que puede inferirse es lo que nos llega vía informaciones y vía opiniones desde los grandes centros.

Tenemos la certeza de que lo bueno nos puede recomponer y lo malo nos habrá de pegar, independientemente de todo ratio local que se quiera utilizar de coraza. Somos simples marineros en un barco cuyos tripulantes y pilotos están viendo cómo atravesar aguas encrespadas. Entre desoír y -como otras veces- hasta denostar y reírse de Greenspan o comprobar que las advertencias son serias y fundadas. En tanto vamos hacia un destino común que no ayudamos a forjar, nos podemos entretener jugando al día por día con el listado Merval. Por de pronto, se produjeron dos correcciones fuertes: quizá salvaron una mucho mayor. O ésta está por llegar. ¿Quién sabe?

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias