Y nada sucedió en el primer encuentro semanal, donde todos esperaban que los operadores del Dow recibieran la inyección de «buenas noticias» en ratios de su economía, como para darle cierto vuelo al índice piloto. Será que las ambigüedades de la Fed ya no convencen demasiado a nadie o que subyace la sombra de un Greenspan que les produjo el primer tajo a los optimismos bursátiles y -desde el 27 de febrero- que la situación quedó más nerviosa que un flan. Desde lo interno, se amanecía sabiendo que la poderosa alquimia oficial sobre los índices de inflación desacreditaban, una vez más, la veracidad de toda medición. Y en el desarrollo de la rueda local, sumamente apagada, aparecía una llama desde la acción de GasBAN: que, finalmente, encontró cierto reacomodamiento tarifario que se venía postergando. Casi 14% de suba para ella, gozando de un microclima por razones: estrictamente «personales».
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Casi neutro el Dow, apenas alcista el Bovespa, entre los dos se situó el Merval con 0,20% de mejora. Siguió resultando el volumen en efectivo lo más estable y parejo de abril, ubicándose en zona de $ 70 millones para una realización que lucía sumamente amesetada en sus precios, flácida en convicciones, aburrida en su contexto general.
Muy pobre el arranque, de una semana que venía de un largo tramo de inacción y como si no hubiera vuelto. La Bolsa del lunes «no vino», extendiendo la Semana Santa y permitiendo solamente ciertos movimientos al estilo «picotazo». Que no resulta ninguna estrategia de corte académico, pero que responde a la realidad de las aves buscando el maíz minuciosamente. Si hubiera que ilustrar la labor inversora de días como el lunes, posiblemente la mencionada antes resultaría la más ajustada a la realidad. Maíz grande encontrado en la distribuidora de gas natural. Buenos granos en una Fiplasto con casi 7% de aumento, suculenta ingesta a través de 4,4% de Cresus. Lo demás, vacía mazorca.
No están auspiciosas las condiciones de lo que llega desde afuera y de lo que se suma desde adentro. Y se percibe cierto «tufillo» a inquietudes interiores, en lo que hace a razones intrínsecas del mercado, por más que la pantalla de rastreo no muestre nada singular por el momento. Habrá que estar atentos, seguir de cerca acontecerse, porque no se advierten volúmenes magros, pero están siempre con cargas de oferta disponible. Y, recordemos, venimos como vagón de cola de un trencito regional, en lo que hace a resultantes de lo recorrido en 2007.
Queda siempre la chance de que la locomotora del Norte pueda hacer su efecto de arrastre, movimiento que suele actuar de cobertura para mezclarlo con incertidumbres propias... y seguir tirando.
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