10 de agosto 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

«El mercado está convencido de que la Fed inyectará liquidez, en caso de necesidad...» Esta, entre otras opiniones, recogía Ambito Financiero en su edición del miércoles pasado. Correspondía a un señor Peter Cardillo, analista de Avalon Partners. Bien podía haber sido José Pérez, reconocido profeta de «Curro's Brothers», o cualquier otro: lo que están intentando detectar los involucrados, a quienes les va el pellejo en juego, es si Bernanke entrará en la onda de salir a salvar a los desaforados.

Una polémica que existe desde siempre, o más bien desde el crac del 29, es si debe existir un prestamista de última instancia -en estos tiempos, la Fed-o si los que se fueron de largo en sus estimaciones deben pagar con la corrección que les imponga el mercado. Obviamente que los que están rodeados, y con los indios encima, votan porque siempre aparezca la caballería a sacarlos del enchastre. La pregunta es: ¿se imparte de tal forma una correcta y saludable cultura de inversión? Esto pasa por gobiernos que no quieren ver derrumbes de mercado de ninguna manera, por las dudas que les afecte la economía general, la imagen; en definitiva: los votos.

Y en aras de que los desplomes naturales no se produzcan, están dispuestos a socorrer a los náufragos: no por los náufragos en sí, sino por aquello de conservar el perfil y no aparecer acusados de nada. Y esto es algo que tales náufragos saben: tiremos de la cuerda y sigamos para arriba, que cuando lleguemos a la cima les trasladamos el problema a otros, a los de la cúpula. El título que daba origen a las opiniones que mencionamos, era: «Sorpresa; Fed fue menos optimista de lo esperado». No importó, a la tarde Wall Street armó su propio festejo y volvió a darle rosca hacia arriba al Dow Jones.

El supuesto «menor optimismo» se compensa con apropiadas piezas dialécticas que extraigan el jugo máximo de la parte del mensaje que convenga. Y así, una muy importante casa de inversión ya profetizaba que, si no es ahora, hacia fin de año la Fed seguro bajará la tasa.

¿Será porque se disipa la preocupación inflacionaria, o porque estiman que el lío inmobiliario llegará a puntos más candentes? No se sabe. Solamente se alimenta la idea de que debe volcarse más dinero barato para que los mercados jueguen al ponga-y-gane.

Si hasta los bonos locales, de los que Chávez se quiso llevar nada más que la mitad de lo que se anunció, tuvieron también su rebote en tal miércoles.

Y mover un «peso muerto» como el susodicho, con todas las contras que le colocan y los dichos que lo adornan en función de los acreedores, debe ser la mejor hazaña financiera del momento actual.

Pero, todo se puede en el enjambre de intereses y políticas cruzadas, ante lo cual tiende a parecer que nuevamente se está librando del desplome un mercado rector que ya sube y baja 2%, como cualquier mercadito de cuarta categoría.

Dejá tu comentario

Te puede interesar