23 de octubre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

El viejo cuento con el que se trató de convencer, al momento de instaurar el sistema de Fondos Pensión, diciendo que esta mecánica iría a recrear un mercado bursátil importante en el país, ya sabemos que fue «el cuento del tío». En verdad, se organizó como un enorme cesto -con el esfuerzo de sus aportantes-para que los gobiernos arrojaran toda la variedad de dudosos bonos de deuda pública. También sabemos de qué manera se desagiaron las sumas obligadas a tomar tan desacreditados títulos. Y ni siquiera con la falacia autorizada de poder registrarlos «a valor nominal», para que no se advirtiera el efecto de la depreciación, pudo ocultar lo malo de esas inversiones inducidas.

Corrió mucha agua bajo el puente, y las aguas han visto ahogarse numerosos gobernantes y funcionarios, hasta llegar al punto de la última medida lanzada. Que la masa de dinero colocada básicamente en Brasil, socio del Mercosur al que se trataba como si fuera inversión nacional y no extranjera, deba retornar a ser presa de caza en el coto local. De lo que se vino hablando, se advierte que lo estatal -a través de ser « infraestructura»- está ya con el tenedor en la mano para hacer financiar obras públicas (sobre las que la rentabilidad para los Fondos, será un interrogante).

Pero, en el segmento de lo «productivo», también se han visto los primeros movimientos de grupos empresariales, para tomar esas regias sumas y convertirlas en créditos que -seguramenteresultarán casi un subsidio, con el dinero de los aportantes al sistema jubilatorio.  

¿No vuelve a faltar alguien en la mesa? ¿No es momento para que los organismos intervinientes, donde está la CNV también, incorporen a lo bursátil en los planes?

Hay decenas de formas para que pudieran derivarse apoyaturas al anémico mercado local. Y pudiendo unir la idea de apoyar inversión productiva, con el segmento de la cotización pública. Una, la más directa y lógica: que aquellos que deseen financiar proyectos, deban abrir el capital y participar en el régimen de la Bolsa de Comercio. Donde, además, los Fondos Pensión tendrían la posibilidad de poder contar con papeles con cotización de mercado, con precios referentes, líquidos, sin tener que quedar pegados a títulos de deuda -como las «ON»- que restan la capacidad de movimientos de las carteras.

Tal posibilidad, a sondear, como pueden haber tantas otras, diseñadas por gente apta e idónea en forjar instrumentos que sirvan a todos: no a los privilegiados.

Por lo que vemos, la Bolsa es una convidada de piedra en la mesa, hasta ahora no apareció ni siquiera una sombra de intención que la tenga en cuenta. Mientras que ella se desangra, con salida de acciones rectoras en sus paneles, viendo cómo en el contexto se codean para acercarse al plato de las AFJP.

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