1 de noviembre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Tanta estrategia moderna, tanta tecnología como apoyatura, tanta fórmula complicada que se lee por allí, para tener que retornar siempre a las fuentes. En una extensa nota describiendo a Carlos Slim, mexicano que ostenta el título de ser «el hombre más rico del mundo» por estos tiempos, el diario «Perfil» -donde se publicara-extraía ciertos supuestos secretos para amasar una fortuna. Nos impactó ver cuál resultaba la clave de estas victorias y que se daba como «una fórmula infalible que lleva adelante hace años...». ¿Sabe el lector de qué se trata el mágico elixir, aplicado por Slim? Pues, «¡comprar cuando todos venden y vender cuando todos quieren comprar!»...

Acaso la frase de más rating, desde que la Bolsa naciera en Amsterdam. La más citada, la más citada, la más difundida, la más simple y -obviamente-la más vieja. Nadie es tan inocente como para imaginar que amasar esos miles de millones de dólares se hacen nada más que con aplicar la fórmula, pero no es objetivo de esta columna de hoy analizar la biografía de Slim. Lo que rescatamos es que podrán cambiar épocas y modos de formular los principios, se trabajará en una dimensión inimaginable para los antiguos, la globalización hará de las suyas: pero, las leyes de oro de los mercados son inalterables. Y simples. Y populares. Y archiconocidas (mal que les pese a los que venden programas y técnicas intrincadas).

Los grandes de verdad, los que pudieron decir y hacer la historia con capítulos propios en los mercados, al momento de derramar una esencia que definiera el estilo y sus éxitos (también sus derrotas, menos contadas) lo han encapsulado en píldoras del mismo tipo. Sin importar si las mismas son añejas, lineales y hasta repetidas. Lo de «comprar cuando todos venden, vender cuando todos compran», seguro que perteneció a las máximas de cabecera de todos ellos. Algunos ofrecían variantes ingeniosas, pero dentro del mismo estilo. Si mal no recordamos, era nada menos que el legendario Rothschild quien decía, al ser preguntado por su fórmula: «Comprar ovejas y vender ciertos...» (Una belleza, no me diga.)


Y Bernard Baruch, otro de los más grandes y exitosos en la mayoría de sus incursiones, aplicaba un complemento al describir sus mejores consejos: «Nunca intentes comprar al precio más bajo y vender al más alto. Eso es imposible de realizar, salvo para los mentirosos». Hemos citado ahora algún par de nombres que estuvieron presentes en los recientes dos siglos pasados, pero que encastran perfectamente con este señor millonario de tanta actualidad -Slim-dedicado en buena medida a comprar ovejas, esperarlas, hasta venderlas cuando se convierten en ciertos. Y si uno recorre escritos de Warren Buffet, o de su maestro Benjamin Graham, notará que nada hay de complicado, o misterioso, en Bolsa: sólo la sensatez, la lógica, la frialdad para aplicarlas.

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