16 de octubre 2017 - 00:00

Cupones bursátiles

Victor Vekselberg nació el 14 de abril de 1957 en la región Drogo-bych de Lvov, URSS, ahora Ucrania.

En 1979 se graduó con honores en la Facultad de Automatización e Ingeniería Informática de Moscú en la especialidad Ingeniero en Sistemas. Luego hizo un posgrado en la Academia de Ciencias de la Computación. En 1988 fundó NPO KomVek ("compañía de Vekselberg"), empresa de investigación y producción que cooperó con la planta de aluminio de Irkutsk.

En 1996 constituye ZAO Renova, que fundó junto a Leonard Blavatnik (un compañero de estudios del instituto), y emigró a Estados Unidos. Y Renova se lanzó a conquistar el mundo. A partir de 1996, ZAO Renova, bajo la administración de Vekselberg, comenzó a comprar acciones de empresas petroleras.

A partir de septiembre de 1997 fue miembro, entre otras, de la junta de directores de OAO Tyumen Oil Company (sociedad anónima). Las adquisiciones y fusiones en el ámbito mineral y petrolero lo tiene en Rusia y otros países como máximo referente, y la suya es una de las fortunas más grandes del país, mientras que dentro de las del mundo ocupa el puesto 73, del listado de Forbes.

Va y viene por el mundo haciendo negocios. Aun así encuentra tiempo para disfrutar de una de sus grandes pasiones, el arte. En 2004 Vekselberg logró el retorno a Rusia de una colección de 180 joyas de orfebrería de Fabergé, autor de elaborados huevos de filigrana que tanto gustaban a los zares. La compra, por valor de más de cien millones de dólares, se realizó a través de Sviaz Vremon, la fundación privada del magnate.

Hubo una que casi le sale mal: Vekselberg había pagado 1,7 millones de libras esterlinas en una subasta de Christie's en 2005 por Odalisque , un desnudo que se decia que es obra del artista ruso Boris Kustodiev . Sin embargo, poco después de la compra, los expertos que trabajaban para el fondo de arte de Vekselberg, Aurora, comenzaron a poner en duda la autenticidad del cuadro. Afirmaron que la firma de Kustodiev, fechada en 1919, estaba hecha en pigmento de aluminio no disponible hasta después de la muerte del artista en 1927. Vekselberg demandó a Christie's, y el juez dictaminó que tenía derecho a recuperar los 1,7 millón de libras que pagó por la pintura.

Pese a que sus negocios están relacionados con industrias poco compatibles con el medio ambiente, Vekselberg presume de conciencia ecológica. El año pasado, otra de sus fundaciones donó un millón de dólares para crear un parque en California, donde además experimenta con energía eólica.

Dejá tu comentario

Te puede interesar