Néstor Kirchner, Roberto Lavagna y Alberto Fernández interpretaron en una reunión interna en Mar del Plata los dichos de GeorgeW. Bush y su apoyo para negociar con el FMI. En la foto, los tres con el ministro del Interior, Aníbal Fernández, y los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Colombia, Alvaro Uribe.
Mar del Plata (enviado especial) - Los Estados Unidos avalarían la posición del gobierno argentino de no tener en cuenta, al menos por el momento, a los bonistas que quedaron fuera de la oferta de salida del default en el marco de la futura negociación con el FMI. Esta es la interpretación que efectuaron después de dos reuniones el presidente Néstor Kirchner; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; y el ministro de Economía, Roberto Lavagna. La primera fue el viernes inmediatamentedespués de la cumbre Kirchner-George W. Bush. La segunda, el sábado al atardecer, luego del cierre de la cumbre. Los tres funcionarios evaluaron un momento del diálogo entre los dos jefes de Estado. En un instante, casi al inicio de la conversación, Bush ponderó las mejoras de la economía argentina en los últimos años y la forma en que se salió del default. «Lo felicito y le soy sincero: en un momento pensé que no lo iban a lograr», dijo. Kirchner respondió: «Gracias, pero ahora el FMI nos pide nuevamente cosas imposibles de aceptar, como las que nos pedía cuando estábamos en default».
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«¿Cuáles?», preguntó el presidente norteamericano.
«Solucionamos el problema de la deuda por casi 100.000 millones de dólares y se nos exige por los 10.000 millones que quedaron afuera.» (En realidad son u$s 24.500 millones que permanecen en cesación de pago.)
«Tiene razón usted, siga negociando así con el Fondo», fue la respuesta de Bush que, luego, dio lugar a que desde el gobierno argentino se interpretara como un aval para plantear en futuras negociaciones con el organismo que dirige Rodrigo de Rato la imposibilidad de reabrir la negociación de la deuda.
Los tres funcionarios hicieron una segunda evaluación del encuentro de Bush. Para el gobierno, el apoyo en el directorio del FMI no dependeráde la posición contraria de la Argentina ante el requerimiento de los Estados Unidos y Canadá de apoyar la continuidad del proyecto del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Evalúan que ambos temas van por carriles diferentes.
Así se manifestó ayer Alberto Fernández. El jefe de Gabinete dijo: «Descarto que pueda existir algún tipo de resquemor o malestar». Para el funcionario, no se avanza en las negociaciones entre el país y el organismo porque «la Argentina quiere que la refinanciación se haga sin que se impongan exigencias, como un aumento de las tarifasde los servicios públicos, mayor superávit fiscal o una oferta de pago a los bonistas que no aceptaron la reestructuración de la deuda pública». Para los tres funcionarios, no se interpretaron bien algunas declaraciones de Bush luego de la reunión y en la conferencia de prensa conjunta que el viernes hicieron los dos presidentes. Se referían a la idea de que el gobierno estadounidense dejará en soledad a la Argentina en su futura negociación con el FMI.
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