Daniel Marx: "El desafío importante es ver cómo se llega al déficit de 2,5% planteado para este año"

Economía

El encargado de renegociar la deuda externa entre 1989 y 1993 valoró en diálogo con Ámbito la llegada a un acuerdo con el FMI, pero advirtió que todavía quedan ver muchos detalles.

Luego de semanas con mucha incertidumbre y tensión en los mercados financieros, este viernes el Gobierno anunció la llegada a un acuerdo de facilidades extendidas (EFF) con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El mismo contempla desembolsos por cerca de u$s45.000 millones, que deberán ser utilizados para refinanciar los vencimientos de los próximos dos años y medio, para luego ser devueltos a partir de 2025.

Al respecto, Ámbito dialogó con Daniel Marx, encargado de renegociar la deuda externa entre 1989 y 1993. El economista, que además supo ocupar los cargo de director del Banco Central (BCRA) y secretario de Finanzas, valoró la llegada a un acuerdo, aunque advirtió que todavía restan ver muchos detalles.

Periodista: Luego del fuerte deterioro que habían tenido las variables financieras en enero, con el anuncio del acuerdo con el FMI los bonos repuntaron hasta 10% y los dólares paralelos cayeron hasta $10, ¿cuáles eran los riesgos de no pagar el vencimiento de este viernes y tensionar aún más las relaciones con el organismo?

Daniel Marx: El riesgo era que el intercambio entre ambas partes se vuelva demasiado emocional y se pierda la calma para buscar una salida racional. Iba a ser difícil volver de una situación muy emocional cuando los plazos que se requerían para saldar las diferencias eran muy acotados. Si el FMI y muchos de sus accionistas comenzaban a realizar demostraciones de fuerza se iba a tornar más compleja una solución.

P.: En cuanto a lo fiscal, que era donde había mayores diferencias, ¿considerás razonable el sendero que plantea el acuerdo?

D.M.: Los objetivos para 2024, de un déficit fiscal equivalente al 0,9% del PBI y emisión cero, son factibles si la economía se estabiliza y comienza a crecer. Pero el desafío importante es ver cómo se llega este año a un déficit de 2,5% y una emisión de 1%, por lo que significa y para marcar un rumbo a futuro.

P.: El Gobierno asegura que no va a haber recorte del gasto en términos reales y que la reducción del déficit va a venir principalmente por el lado de la reactivación económica y la recaudación. ¿Ves posible el cumplimiento de las metas sin bajar, por ejemplo, los subsidios energéticos?

D.M.: El rumbo de los subsidios energéticos creo que se va a dilucidar en los próximos días. No me sorprendería que bajen o se estabilice en términos reales. Resta ver las cartas de intención, que en general no expresan los subsidios en términos del porcentaje del PBI sino en valores absolutos nominales.

P.: ¿Cuáles son los principales detalles que faltan para sacar mayores conclusiones sobre el acuerdo?

D.M: Será clave la expresión de las metas fiscales, quizás de gasto, de expansión monetaria, de sendero de las reservas. Es importante ver cuál será la combinación a aplicar para llegar a los u$s5.000 millones que se pretenden, a priori, sumar a las arcas de la autoridad monetaria en 2022, más allá del resultado comercial. En 2021 hubo un superávit comercial notable; aunque caigan los precios podría haber un nuevo saldo positivo este año. El tema es la cuenta capital.

P.: Este mes el Gobierno ajustó levemente el ritmo de avance del tipo de cambio oficial y la tasa de interés, pero el acuerdo con el FMI plantea que las tasas sean positivas y un tipo de cambio acorde al objetivo de acumulación de reservas. ¿Esto implica que va a haber mayores correcciones en estas dos variables?

D.M: En cuanto a las tasas de interés creo que sí, que está claro que van a implementarse mayores subas. En cuánto al dólar, hay que ver si el acuerdo implica adaptar la tasa de devaluación al objetivo de reservas planteado o cómo se va a hacer para fomentar algún otro ingreso de divisas en el mercado oficial de cambios.

P.: ¿Cuáles podrían ser esas otras fuentes de ingreso de divisas?

D.M: Por un lado, el Banco Central podría empezar a comprar divisas originadas en turismo receptivo. También podrían provenir dólares de servicios producidos en el país o de inversiones extranjeras.

P.: ¿Ayudaría la devolución de los cerca de u$s4.500 millones que se le abonaron al FMI en estos años?

D.M: A veces en la carta de intención esto no se cuenta como acumulación de reservas. Pero esta es una de las cuestiones que hay que conocer todavía.

P.: En cuanto a la inflación, se plantea una brusca reducción de la emisión, pero podría haber una mayor suba del dólar, corrección de tarifas y más restricciones a las importaciones, que podrían impulsar al alza los precios. ¿Cómo ves el impacto de este acuerdo sobre esta variable?

D.M: Creo que el acuerdo busca reducir la tasa de inflación en el mediano y largo plazo, y tratar de estabilizar lo más posible la relación entre el peso y el dólar, con reducciones de la brecha y una menor depreciación de la moneda doméstica a lo largo del tiempo. Pero la corrección de determinados desequilibrios en precios relativos significó históricamente una aceleración inflacionaria. Hay quienes ya remarcaron precios anticipando aumentos de costos futuros, pero hay quienes no lo hicieron. En el corto plazo hay presiones al alza.

P.: ¿Calificarías el acuerdo como positivo?

D.M: Creo que es mejor que varias de las alternativas que se estaban manejando, pero hay que conocer un poco más.

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