"Esto va a provocar una corrida": el recuerdo de Daniel Marx a 20 años del "Corralito"

Economía

El ex viceministro de economía del gobierno de Fernando de la Rúa recuerda la antesala de una de las medidas más dañinas para la sociedad argentina. Cómo fueron los sucesos, y las discusiones con el entonces ministro de economía.

“Esto va a provocar una corrida”, rememoró un Daniel Marx, ex viceministro de economía del gobierno de Fernando De la Rúa 20 años después de aquellos fatídicos días en el que la Argentina se paralizaba sin encontrarle una salida a la crisis.

El viernes 30 de noviembre, Daniel Marx se enteró de que el “corralito” ya era un hecho consumado. El "Corralito", un invento argentino, es la restricción de la libre disposición de dinero del sistema bancario que sufrieron los argentinos y que hoy en día, sigue en la memoria activa como un recuerdo que parece que nunca se fuera a borrar.

“El viernes me iba a ir, pero salió una noticia de Ámbito Financiero diciendo que se estaba considerando el corralito. Yo llamo al presidente del Banco Central, Roque Maccarone y le pregunto si sabía algo y me dijo que no, que tenía lo del diario”, relató Daniel Marx, del presente. Marx se refería a la siguiente noticia:

Definen inminentes y muy fuertes medidas cambiarias y bancarias”, era el título de Ámbito Financiero el 30 de noviembre de 2001. A continuación, un detalle de las medidas: dolarización total de activos y pasivos del sistema financiero, se podría disponer de que todo el movimiento monetario se haga en cheques y habría que justificar los fondos que se envíen al exterior.

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Allí, un Daniel Marx, viceministro de economía que ya venía con fuertes discrepancias con Domingo Cavallo, fue a buscarlo junto al entonces Director del Banco Central. “Trato de hablar con el ministro, el ministro no me atiende o estaba en otras cosas. Y en un momento, creo recordarlo que fuimos con Maccarone, nos sentamos ahí para hablar. Conseguimos hablar un minuto y nos dijo que no había nada en consideración”, descartando a su equipo económico, que esa noticia sea cierta.

Le dijimos que nos parecía una barbaridad, que esto iba a generar una serie de problemas y a la noche, el ministro convocó a una reunión del gabinete económico. Yo fui, y tuve una discusión muy áspera”. Para ese entonces, el "corralito" ya estaba decidido así como la justificación ante la opinión pública. En noviembre, la fuga de depósitos alcanzó los u$s67.000 millones, la mayor salida de depósitos mensual de la Argentina.

“Yo consideraba que era una medida inadecuada. Que iba a traer más problemas que soluciones y que si había que plantear soluciones pasaban por otro lado”, expresó este Marx de la actualidad, observando las cosas con una mayor perspectiva. “No sabía de donde venía la filtración, pero me pareció que era una fuente informada. Mucho tiempo después me dijeron que era un allegado al ministro”, expresó.

“Esta decisión iba a paralizar el sistema de pagos y esto iba a agudizar el problema. Iba a afectar a la gente de más bajos ingresos, que iba a generar problemas sociales serios”, anticipó en ese momento. “Le dije – por Cavallo- que los bancos son responsables de sus propios depósitos, hay muchos que lo podían afrontar y no había que generar problemas mayores”.

“En esa reunión, le dije definitivamente que me iba. Era aconsejable que no lo hiciera inmediatamente entre discusiones sino tratar de hacerlo un poco más tranquilo. Se lo comuniqué ese mismo día al jefe de gabinete por teléfono”, agregó sobre aquel 30 de noviembre de 2001.

Sobre el ministro, Daniel Marx se refirió: “Cavallo tomó muchas decisiones sin consultar, no era su estilo. Yo creo que Cavallo tenía una visión de que había una potencial corrida contra el peso y que había que cortar de todas las formas posibles. Era una persona que en ese momento estaba bastante intempestivo, más de lo normal”.

El 1 de diciembre el gobierno oficializó las prohibiciones para las entidades financieras y para el público. Ese día la población se enteró que no podía retirar su dinero en efectivo por encima de los $250 pesos o u$s250 por semana y las transferencias al exterior, con excepción de las operaciones de comercio exterior, estaban sujetas a la autorización del Banco Central.

¿Cuál era el fundamento? Evitar una mayor corrida de depósitos bancarios sin restringir las operaciones del día que se podían utilizar sólo por tarjeta de débito. De cada 100 operaciones que se hacían con tarjetas de débito, 99 eran para extracciones de cajero y una, con débito.

En una entrevista ese mismo viernes, el ministro Cavallo se sentó a hablar en Telefé Noticias y brindó una entrevista intentando calmar a la población que se había agolpado frente a los bancos exigiendo respuestas. Esa misma noche, en una entrevista con Rodolfo Barilli, Cavallo fue categórico: “Si dejábamos que los que entran en pánico retiraran 50 mil pesos, 100 mil pesos, 1 millón de pesos la mayoría de la población hubiera tenido inconvenientes. Nos están empujando a una devaluación o al cierre de los bancos, fue un ataque especulativo inducido por rumores falsos. Querían que los argentinos perdieran sus depósitos”, expresó enardecido. Al mismo tiempo que dos minutos después expresó: “la restricción es por 90 días” y defendió el uso de la tarjeta de débito: “En los países avanzados la gente no paga con billetes. El billete es peligroso, la forma moderna de pagar y de introducir transparencia en la economía es con tarjeta de débito”.

¿Pero cómo llegamos hasta acá?

La recesión más importante de la Argentina comenzó en 1998. Déficit fiscal en valores históricos, una Ley de convertibilidad – vale la aclaración, votada por todas las fuerzas políticas- y una deuda impagable en dólares. Pero si bien algunos economistas advertían que la Convertibilidad iba a generar un problema a futuro, hasta que no llegó el momento, nadie pensó que podía llegar al límite al que llegó. “Un problema serio fue que el mecanismo de estabilización vino con la relación fija peso-dólar. En el 98’ en particular el dólar se aprecia mucho, los precios de exportación de Argentina se derrumbaron y Argentina quedó atrapada en esa ley. Cuando cambiaron las condiciones se complicó”, aseveró Daniel Marx, del presente.

El Gobierno de De la Rúa pidió ayuda complementaria al Fondo Monetario Internacional en junio de 2001, ya previendo la severa situación de cesación de pagos en la que estaba cayendo la Argentina. También le pidió a los bancos privados para reducir la presión de la deuda realizando el “megacanje” por u$s29500 millones, no lejos de la polémica y de las denuncias judiciales.

El gobierno continuó con las medidas. Una más que incentivó el posterior incendio fue la Ley 25.453 conocida como “Déficit cero” y la 25.466 de “intangibilidad de depósitos”. Era como apagar la llama, avivando el fuego con una manta.

“El asunto era que el ciclo económico de la Argentina estaba desvinculado del ciclo económico de EEUU, el tipo de cambio no estaba funcionando”, prosiguió Marx. “Había una especie de actitud de negar los problemas”. El resultado ya todos lo conocemos. La mayor crisis económica, financiera y bancaria del país culminó con el gobierno de Fernando de la Rúa.

¿Con la ayuda del FMI esto se hubiera revertido? Daniel Marx en el presente, fue categórico: “Había un problema más profundo. No se arreglaba con cinco millones de dólares”.

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