Datos positivos desde las economías de China y Australia, que despejaron parte de los temores sobre la economía global y dieron un impulso a las apuestas por el riesgo. El sector manufacturero chino anotó un repunte moderado en agosto después de desacelerarse por varios meses, mientras que la economía australiana creció a su ritmo más intenso en tres años durante el último trimestre.
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En China, la actividad manufacturera pasó en agosto a 51,9 puntos contra 49,4 unidades en julio, es decir su nivel más alto de los últimos tres meses, según el índice de los responsables de compras publicados por el banco HSBC.
"Todavía no llegó el tiempo de abrir la champaña", matizó sin embargo Brian Jackson, especialista en mercados emergentes del Royal Bank of Canada."Esperamos que China experimente una desaceleración relativamente moderada durante el segundo semestre de 2010. Pero una demanda más débil procedente de Estados Unidos y Europa representa un riesgo significativo en los próximos meses", explicó.
Por otro lado, la economía australiana creció a su ritmo más fuerte en tres años durante el segundo trimestre y el gasto familiar superó con creces las expectativas, mientras que las exportaciones se beneficiaron del auge asiático, resucitando la posibilidad de un nuevo incremento en la tasa de interés. La cifra del segundo trimestre superó ampliamente las proyecciones de un ritmo del 0,9 por ciento y llevó la tasa de crecimiento anual a un 3,3 por ciento, completando 19 años sin que la economía australiana entre en recesión.
"Es un resultado fantástico, la economía es tan fuerte como un buey", dijo Brian Redican, economista de Macquarie. "También estuvo bien balanceada con un consumo familiar mucho más fuerte de lo que cualquiera hubiera pensado. A partir de aquí, la inversión empresarial debería repuntar y conducir el crecimiento por los próximos 12 meses", señaló. "Es un panorama de buena salud y valida lo que el Banco de la Reserva ha hecho hasta el momento, y sin duda descarta cualquier posibilidad de un recorte de tasas", añadió.
El Banco de la Reserva de Australia (RBA por sus siglas en inglés) fue uno de los primeros dentro del mundo desarrollado en elevar sus tasas de interés, acumulando un alza de 150 puntos base entre octubre y mayo. La entidad ha mantenido sus tasas estables en 4,5 por ciento desde entonces debido a una desaceleración en la inflación, y los inversionistas incluso manejaban la hipótesis de un recorte en las tasas debido a la desaceleración económica en Estados Unidos y Japón.