7 de noviembre 2005 - 00:00

De cómo el populismo genera más pobreza

"The Wall Street Journal" publicó una inteligente nota sobre la cumbre de las Naciones Unidas para erradicar la pobreza mundial. La columnista, Claudia Rossett, observa cómo los actos populistas de distintos gobiernos -menciona a Hugo Chávez, presidente de Venezuela- poco tienen que ver con el combate a la pobreza y cómo países petroleros, a pesar de la bonanza, no destinan los mayores recursos a mitigar ese mal. En el artículo se mencionan la tendencia al estatismo y algunos actos que harán recordar medidas que hoy se toman en la Argentina. El título del artículo es "Dólares para los dictadores", y éstos son los párrafos sobresalientes:

• El problema de presentar la erradicación de la pobreza como el objetivo final en sí mismo es que implica que la solución es el uso de mayores fondos para ayuda social. Desdichadamente, la ayuda oficial tiende a provenir de los mismos países que ayudaron a causarla en un primer momento. Los ricos donantes se sienten más virtuosos, los dictadores más seguros, y legiones de burócratas de la ayuda social giran alrededor del mundo en eternas conferencias sobre la erradicación de la pobreza.

• Congo está entre la lista de países africanos en donde la gente es miserablemente pobre, y las naciones ricas, junto con el Banco Mundial y el FMI, planean otorgar facilidades en cuanto a su deuda. El mes pasado, el presidente del Congo, Denis Sassou-Nguesso, se unió a la Cumbre Mundial de la ONU, para solicitar ayuda social para Africa, expresando la necesidad de «acción mientras exista tiempo». ¿Tiempo? El señor Sassou-Nguesso ya tuvo su importante cuota. Ya que preside el Congo desde hace 21 años de los últimos 26. . El producto de este liderazgo en el Congo es que, mientras es una de las naciones más ricas en lo que respecta a petróleo, es también una de las naciones con mayor pobreza mundial.

• Las estadísticas del Banco Mundial muestran un ingreso per cápita anual menor a 700 dólares y una expectativa de vida de 48 años. Los índices de transparencia califican al Congo entre los países de mayor corrupción.

• La estrategia actual de ayuda social es entregar a este tipo de países importantes paquetes de facilidades en cuanto a sus respectivas deudas. Los paquetes de facilidades de pago tienen una linda aureola, son bien vistos en los conciertos de rock por caridad y mantienen al FMI ocupado.

• En mayo pasado, uno de los acreedores privados Kensington International Ltd. llevó adelante una demanda civil en una corte federal de Nueva York por daños bajo el «racketeer influenced and corrupt act» (conocido como RICO) contra la compañía nacional de combustibles del Congo, su actual presidente y actual ministro de energía del Congo, Bruno Jean -Richard- Itoua y contra el Banco Francés BNP Paribas ( encargado de financiar el negocio estatal en el Congo).

• La demanda alega que con la creación de una nueva compañía estatal de combustibles, en 1998, algunos funcionarios congoleses y algunos representantes de entidades financieras internacionales junto con trader petroleros, desarrollaron complejos mecanismos para vaciar la economía congolesa.

• Entre los intermediarios presentados en el alegato se incluye una sociedad registrada en las Islas Vírgenes con una única oficina en Mónaco. Además, al alegato incluye que el resultado de estos negociados fue «el empobrecimiento de los habitantes del Congo, un total default en las deudas contraídas por el país y la destrucción del acceso legítimo al crédito, además de un aumento del presupuesto de la comunidad mundial por ayudar a un país como el Congo a través de facilidades de pago de deuda y ayuda social, por el enriquecimiento ilícito de cada uno de los acusados, la destrucción de las instituciones del país y el atrincheramiento de un régimen corrupto y predatorio».

• Lo que se muestra a la luz de los hechos es que las políticas de facilitación de pagos para países emergentes puede sonar beneficiosa y positiva. Y aunque muchas organizaciones mundiales como la ONU, FMI, Banco Mundial estén ansiosas por festejar el día, mes o milenio de la erradicación de la pobreza, no están equipados para llevar adelante el control ni el cuidado (y no les interesa) de los mecanismos que evitarían los mencionados episodios de corrupción.

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