Debería avanzarse en una diplomacia ante regiones del mundo
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La visión de la realidad no es que haya sido equivocada sino, lo que es peor, fue deliberadamente ignorada, agravándose hasta el grotesco con el breve interregno «neocamporista» que encarnó Rodríguez Saá.
En segundo término la mayoría de las decisiones trascendentes no se adopta en soledad por parte de los diferentes países, sino que es el resultado de una posición regional y, de acuerdo con los intereses de ésa que, a su vez, contiene y compatibiliza las diferentes necesidades nacionales que integran la región respectiva.
Sobre la base de ello es que la política diplomática actual fundada en representaciones nacionales ante diferentes países resulta anacrónica y excesivamente costosa. Si queremos reformar el Estado para hacerlo compatible con la realidad y dotarlo de eficiencia con austeridad resulta adecuado reformular esta metodología.
Hoy ese mundo desarrollado, cambiante y evolucionista nos exige soluciones audaces y dinámicas si queremos acompañarlo primero e integrarlo después. Por ello propongo que las representaciones diplomáticas argentinas se disciernan por región o continente integrándose a la misma con relación jerárquica dependiente agregadurías en cada país integrante con funciones culturales, sociales y comerciales, reservándose la función política que complementa la estrategia exterior de la Nación a la embajada regional o continental.
Así a modo de ejemplo en Europa del Mercado Común se designa un embajador y tantos agregados (cultural, social y comercial) como países lo integran, del mismo modo se agruparán las diferentes embajadas adoptando para hacerlo criterios realistas y que sirvan al fin estratégico de la Nación.
Este desarrollo dinámico se complementa con otorgar a las diferentes agregadurías el carácter de verdaderos impulsores de la cultura argentina en el exterior y de gestores de negocios e intercambio comercial, despojándolos de funciones u operaciones políticas que quedan reservadas al embajador continental o regional.
En este planteo, el agregado debe ser convocado por su capacitación técnica-cultural y su permanencia supeditada a su eficacia y rendimiento, con lo que la Argentina podría revertir en el corto plazo su anquilosada «gestión» en el exterior y dar un paso importante en el ahorro del gasto público tornándolo conducente hacia el desarrollo integral.




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