El equipo económico tiene definida ya la estrategia para las conversaciones con acreedores. En los primeros contactos, tanteará la quita que estarían dispuestos a aceptar, el plazo máximo de estiramiento (¿30 años?) y un período de gracia de 5 años en el cual la Argentina no haga ningún tipo de pagos. Cada grupo inversor tiene objetivos diferentes. No pretenden lo mismo una AFJP, un jubilado italiano, un fondo de inversión norteamericano o un banco japonés. Difiere, además, el tratamiento impositivo en cada país. Roberto Lavagna sigue con la estrategia de lanzar un menú de opciones con los nuevos papeles que se ofrecerán a cambio de los que hoy están en default.
Dejá tu comentario