En Tokio, primer destino de su gira, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, les prometió a los tenedores de bonos argentinos que todos los acreedores serán tratados con equidad. Es la duda principal existente hoy en el exterior. Puntualmente, exigen que la quita a aplicar sea pareja para todos, con un pedido: que se incluya en la renegociación a los préstamos garantizados que fueron pesificados. Los más agresivos hasta insisten en que los BODEN e incluso el FMI, el BID y el Banco Mundial también deberían formar parte de ese proceso. Pese a las promesas de equidad lanzadas por Nielsen, los préstamos garantizados (básicamente, en poder de bancos) no serán afectados; tampoco los BODEN.
De esta forma, el equipo económico estableció claramente las prioridades de las negociaciones. En primer lugar, se procurará cerrar el acuerdo con el FMI antes del 9 de setiembre, cuando vence un préstamo por u$s 2.900 millones. Una vez que quede definido este compromiso a tres años, se estipulará cuánto del superávit fiscal puede dedicarse al pago de la deuda. Recién entonces, se avanzará formalmente con los acreedores.
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