Defensa "buitre": "Demandamos a los países que puedan pagar"
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Néstor Kirchner
«La conducta de Elliott es inmoral», sostiene David Skeel, profesor de la Universidad de Pensilvania que se especializa en bancarrotas y deuda de mercados emergentes. «Tomó una serie de medidas para obtener ganancias, sin preocuparse por las consecuencias potenciales para el país de que se trata».
Singer dice que invierte en deuda en default o en problemas porque así puede estar más seguro de obtener una buena rentabilidad para sus inversores de lo que estaría si operara en los mercados de acciones y bonos. Se defiende y sostiene que todas las imputaciones que le lanzan son injustas. Para él, la deuda de mercados emergentes que Elliott tiene representa 2% de sus activos. Y agrega que su firma no les compra deuda a los países más pobres.
«Nunca tuvimos una disputa por deuda soberana con un país que no pudiera pagar», afirma. «Nuestras disputas siempre fueron con gobiernos que pueden pagar, pero se niegan a hacerlo.»
Singer, psicólogo de la Universidad de Rochester que después cursó estudios en la Facultad de Leyes de Harvard, entabló acciones en los tribunales para forzar a toda una serie de emisores de deuda a pagar, desde proveedores europeos de servicio telefónico, como Colt Telecom Group y Telecom Italia, hasta los gobiernos de Perú, la Argentina y el Congo.
En marzo de 1996, Elliott Associates compró por u$s 11 millones unos u$s 20,7 millones de la deuda de dos bancos peruanos: Banco Nación y Banco Popular del Perú. El entonces presidente peruano, Alberto Fujimori, se encontraba en negociaciones para canjear la deuda anterior del país por nuevos bonos Brady.
Singer se negó a aceptar al arreglo junto con otros acreedores.
Así, pasó los cuatro años siguientes demandando a Perú. En junio de 2000, un tribunal federal de distrito en Nueva York le dio a Elliott Associates autorización para embargar activos comerciales peruanos.
Tres meses después el fondo de cobertura obtuvo una orden judicial en Bruselas que evitaba que Euroclear, una cámara de compensación de valores cotizados internacionalmente, pagara u$s 80 millones a los acreedores del Perú. Frente a la amenaza de caer en suspensión de pagos, Perú cedió y en octubre de 2000 acordó pagar a Singer u$s 58 millones de capital e intereses, lo que representó una ganancia de 400%. Singer libró la misma batalla en la Argentina, pero perdió. En 2002, con el incumplimiento del pago de deuda denominada en dólares por u$s 82.000 millones y la devaluación del peso, una empresa de Singer, NML Capital, compró al menos u$s 182 millones de la deuda por entre 15 y 30 centavos por dólar. Las conversaciones con los inversores no comenzaron hasta 2005, cuando Néstor Kirchner ofreció recomprar los bonos a 30 centavos por dólar. El gobierno argentino nunca subió su oferta. De hecho, en 2005 el Congreso del país aprobó una ley que se lo prohibía. Alrededor de 70% de los acreedores de los bonos del país aceptaron el acuerdo.
Singer y otros siguen luchando. En 2006, Singer obtuvo un fallo por u$s 284 millones en Estados Unidos que evitó que el gobierno argentino emitiera nuevos bonos mundiales, por temor a que Singer recurriera a los tribunales a embargar el pago de los intereses. Esto también significa que hasta ahora Singer no obtuvo ganancia alguna con su inversión.
Neil Watkins, coordinador nacional de Jubilee USA Network, alianza de organizaciones que promueven la condonación de la deuda de los países en vías de desarrollo, dice que aunque haya corrupción en un país, eso no justifica las demandas de Singer.
Singer se justifica alegando que no hay razón para permitir que países deudores, como el Congo, se salgan con la suya. «Hay pobreza, pero los líderes viven bien», afirma Singer. «Si alguien se sienta a dialogar, llegamos a un trato; si no, nos vamos a juicio.»



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