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10 de septiembre 2007 - 00:00

Define gobierno más subsidios a la leche

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El precio de exportación de la leche y el nivel de las compensaciones que recibe la industria están generando un enfrentamiento entre el Ministerio de Economía, que conduce Miguel Peirano; y la Secretaría de Agricultura, que comanda Javier de Urquiza. Ambos organismos, con adhesiones y rechazos de diferentes sectores de las usinas y la producción, no logran ponerse de acuerdo en el nivel del producto que fija el Estado, desde que se estableció un llamado «precio de corte» por la leche de exportación. Ese valor determina el monto de compensación que reciben desde el gobierno las usinas lácteas. La ayuda llegará este año a un desembolso de $ 600 millones por parte del Estado.

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A fines de 2006 se firmó un acuerdo para nivelar los precios del mercado interno con los del externo, que habían aumentado significativamente. Fue como consecuencia de que la leche en polvo, principal producto lácteo de exportación, pasó de cotizar a u$s 2.100 por tonelada en noviembre a u$s 4.800 por estos días.

En este momento, se debaten dos alternativas: Economía y una empresa impulsan un valor de $ 2.500; mientras el resto, con el apoyo de la Secretaría de Agricultura, pretende la fijación de un valor de $ 2.750 como piso y un ideal de $ 2.900 que, dicen, les permitiría pagar a los tamberos un precio de $ 0,72 a $ 0,76 centavos el litro de leche.

  • Crecimiento

  • «El riesgo de que aumente el precio de la leche al productor no existe ya que la actividad empezó a crecer, y lo importante es darle al productor una señal de que el gobierno está ocupado y preocupado con el negocio lácteo. Hay que darles incentivos para que permanezcan en el negocio y no se pasen a la soja», indican algunos industriales que coinciden con Agricultura.

    Los analistas del sector sostienen que los productores están hoy cobrando valores «muy rentables», a pesar de que los costos de producción son muy altos por cuestiones climáticas.

    Los tamberos reciben un valor por encima de los $ 0,80 el litro, y se afirma que por encima de los $ 0,60 por litro la rentabilidad es muy buena. La industria, por su parte, está muy dividida ya que la situación económico-financiera de cada empresa es muy diversa. En tanto, el gobierno está otorgando subsidios a las industrias, los que generan desigualdades en la competencia. Tanto SanCor como Mastellone recibieron subsidios por más de 32 millones de pesos y esperan recibir aún más de aquí a fin de año. Un empresario del sector confió: «Todas las industrias están de acuerdo en subir el precio de corte. Sólo SanCor quiere que sea de u$s 2.500 ya que esta empresa puede exportar a Venezuela sin las actuales retenciones. Aun Mastellone, que no es un gran exportador, quiere elevar dicho valor».

    El mercado, en tanto, ya habría llegado a un «techo» de precios. No se esperan aumentos hasta marzo o abril del año próximo, indican los analistas. Es probable, dicen algunos, que los valores se desplomen, especialmente en quesos y en algunos tipos de leche. Esa baja se trasladará inmediatamente al productor, desanimándolo a seguir con la explotación tambera.

    «El gobierno necesita la leche, necesita que el país exporte. No olvidemos que la leche genera mano de obra y agrega valor a los productos», claman en el sector. Y agregan: «La industria necesita de la leche. Hubo fuertes inversiones en esa dirección. Hay en el país una capacidad ociosa de no menos de 20%». Los productores van a direccionar la producción para maximizar su rentabilidad. Por lo tanto, si los precios bajan de $ 0,75, irán migrando hacia la soja, sentencian los analistas. Este es el argumento que esgrime Agricultura en su enfrentamiento con Economía.

    Cuando en 2006 se firmó el acuerdo para nivelar los precios del mercado interno con los de exportación, los principales jugadores de la lechería nacional evaluaron que la única forma de mantener los precios como requería el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, era armar un sistema de altas retenciones, de más de 60%, en la figura de un «acuerdo entre industria, productores y gobierno». Liderados por San-Cor y La Serenísima, todos se encolumnaron detrás de dicho acuerdo. Como algunas empresas estaban al borde del default, las dos grandes apuraron su poder de lobby -denuncian algunas usinas- y lograron un subsidio adicional de más de $ 32 millones y promesas de seguir con éste hasta fin de año. Hoy algunas empresas que cumplieron con el « congelamiento» de precios siguen luchando para obtener el subsidio. Las grandes siguen firmes en el valor que les pagan a los productores, mientras que las queseras chicas tienen problemas para conseguir la materia prima. «Parece que hay que estar fundido para que el gobierno se acuerde de uno. Si seguimos así, no va a alcanzar con $ 32 millones ya que, salvando a las multinacionales, no quedará ninguna usina en pie», aseveró un ejecutivo de una de las lácteas que aún están luchando por el subsidio.

  • Incertidumbre

    En tanto, la cámara que reúne a las usinas lácteas, el Centro de la Industria Lechera (CIL), no satisface a todas las empresas y se hace eco de este enfrentamiento entre industrias y aun entre organismos del gobierno. Algunas empresas sostienen que debería defender el interés de todas sus asociadas. Argumentan que su titular es funcionario de una de las empresas beneficiadas por el gobierno. Un escenario incierto se abate sobre la entidad.

    En tanto, productores y empresarios se debaten frente a cómo salir de un sistema que fracasó, según admiten en privado los empresarios. Este acuerdo vigente vence el último día de este año. Si bien resulta claro que el gobierno necesita que existan productos como la leche fluida en sachet, el queso cremosoy el yogur de un litro con precios controlados o, por lo menos, con valores que la población de bajos recursos pueda consumir. En el sistema actual, el gobierno está subsidiando todos los productos que fabrican tanto SanCor como La Serenísima, incluyendo en el subsidio, por caso, el queso Camembert, que cuesta $ 50 el kilo.

    Con este escenario, el costo del subsidio puede llegar a totalizar $ 600 millones durante este año. Dicen los empresarios que «lo lógico sería que el gobierno aplicara a los lácteos un valor de derecho de exportaciones, para garantizar el abastecimiento interno y cuotificar la cantidad exportable», piden desde la industria.
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